GESTION DEL TIEMPO

GESTION TIEMPO

Cuando oía hablar de la gestión del tiempo, siempre me venía a la cabeza la palabra ORGANIZAR y a continuación PRIORIZAR. Es muy fácil: coges tu lista de tareas y la pones en orden, primero aquello que es más urgente seguido de lo que es menos. Organizo priorizando.
Para mí (que soy una amante de las agendas, los cuadernos y los post it) es como un juego divertido. Pero la sonrisa se me quita de la boca cuando, al acabar el día, me doy cuenta de que no he sido capaz de hacer todo lo que tan cuidadosamente tenía apuntado.
El otro día escuché una conferencia donde se decía: La gestión del tiempo tiene que ver con QUITAR. Quitar tareas de la lista. Sólo deben aparecer en la lista tareas vitales, tareas que tienen que ver con lo que queremos ser en la vida. Primero QUITAMOS y luego ORGANIZAMOS.
Lo que necesitamos es conseguir más haciendo menos y, aunque esto al principio parece una paradoja, es fácil de explicar. “Conseguir” está relacionado con los “resultados” no con las “tareas”, no por hacer más tareas vamos a mejorar los resultados. Hay que elegir bien las tareas. Esto se puede aplicar a todos los ámbitos de la vida: trabajo, familia, casa…
¿Qué os parece? ¿Echamos un vistazo a nuestra lista de tareas y empezamos a tachar? ¿Cómo entendías tú la gestión del tiempo?

Fotografía y texto de Raquel Reguero

Conciliación familiar, ¿un tema de mujeres?

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¿Es la conciliación familiar un tema de mujeres? Hasta ahora lo ha sido. Porque no es por casualidad que sean las mujeres, en la mayoría de los casos, las que se acogen a las pocas medidas de conciliación familiar que hay (ayudas económicas, excedencias, reducciones de jornada, etc.). Porque es a las mujeres a quienes se nos ha otorgado los valores de cuidado y crianza, que casualmente son roles poco valorados en nuestra sociedad. Porque somos las mujeres las que no disfrutamos de una igualdad de oportunidades a la hora de encontrar empleo. Porque somos las mujeres las que no tenemos una igualdad de condiciones en los mismos puestos de trabajo que los hombres. Porque somos las mujeres las que no podemos aspirar a una igualdad de resultados en el mundo laboral.

Hemos hecho por esto y por muchas otras razones, una lucha nuestra el tema de la conciliación familiar. Sin embargo de poco nos ha servido. Por eso hoy me quedo con la idea de Chaterine L´Ecuyor , autora de “Educar en el asombro”. Dice: “ Siempre se ha planteado la conciliación familiar como un derecho de la mujer y nunca hemos conseguido nada. Deberíamos plantearla como una necesidad para el buen desarrollo del niño”.

Quizás deberíamos reflexionar si la conciliación familiar es un tema de mujeres, de hombres o de la infancia. Y desde ahí plantear las medidas adecuadas de conciliación. Porque son las criaturas las que tienen derecho a disfrutar de sus padres y de sus madres, de jugar con, de aprender de, de comer con, de pasar tiempo con, de aburrirse con, de pensar con, de hacer deporte con, de leer con sus padres y sus madres.

 Texto e imagen: Judith Reguero

 

ABUELOS

ABUELOS

Actualmente, son muchos los abuelos que se hacen cargo de sus nietos mientras los padres están trabajando. Los llevan al colegio, hacen la compra pensando en el menú que más les gusta y conviene a los niños, preparan la comida, recogen a los pequeños del colegio, disfrutan comiendo con ellos o se arman de paciencia dependiendo de las circunstancias, los acompañan de vuelta a las aulas a la tarde y los van a esperar a la salida. Hasta que los padres llegan, todavía hay tiempo de merendar, jugar y hacer los deberes. Incluso llevarlos a alguna clase extraescolar si es el caso.
De lunes a viernes este es el plan de muchos abuelos. A veces elegido y otras veces obligados por las circunstancias. Todas estas actividades suponen una dedicación casi absoluta. Un derroche de amor incalculable. Un intercambio de experiencias más que enriquecedor.
Y después de pensar en todo esto escucho: “Los abuelos malcrían a los nietos”. No puedo evitar hacerme una pregunta: ¿Cómo se sentirán los abuelos que cuidan gran parte del día de sus nietos al oír esta afirmación tan extendida?
Si hay algún abuelo por ahí que nos lee me encantaría saber su opinión. Y si no eres abuelo también.

Texto y fotografía por Raquel Reguero

Control de emociones

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Últimamente estoy leyendo algo sobre filosofía oriental. Sobre la capacidad de controlar las emociones y pensamientos “negativos” con el fin de vivir en paz y armonía. Y no lo tengo del todo claro.

Si me preguntan si prefiero vivir una tragedia o una alegría, la respuesta es clara: una alegría. Pero está claro que hay tragedias en la vida que no se escogen, que simplemente suceden. Es verdad que luego escogemos la forma de llevarlas o sobrellevarlas. Pero no considero que estar triste, enfadados, rabiosos, asustados, frustrados, etc. sea algo negativo. No considero que tengamos que eliminar esas emociones de nuestro ser. Tenemos que escuchar a nuestro cuerpo y a nuestra mente. Porque esas emociones llamadas negativas también nos enseñan, también nos marcan el camino hacia lo que queremos o no queremos, también nos ayudan a lograr nuestros sueños.

Gestionar emociones, controlar sentimientos y pensamientos, reprimir conductas.

Texto e imagen: Judith Reguero

VIOLENCIA DE GENERO (II)

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La charla sobre maltrato en parejas jóvenes me hizo recordar otra historia que viví cuando tenía unos 20 años.
Conocí a una pareja donde él era tan controlador que le miraba la factura de móvil todos los meses para comprobar a quien llamaba. Cuando no reconocía el número, él mismo llamaba para comprobarlo. Esto lo viví yo en primera persona.
Un fin de semana fuimos un grupo de amigos de excursión y entre ellos se encontraba Susana pero su novio no pudo venir. Hubo un momento en que yo necesitaba llamar a mis padres y ella me dejó su móvil. Pasadas unas semanas, mis padres me dijeron que habían recibido una llamada un tanto extraña de un chico que preguntaba haber si yo vivía allí pero que no quería hablar conmigo, simplemente quería confirmar que esa era mi casa.
Atando cabos descubrí quien había realizado la extraña llamada y me pareció tan enfermizo que se lo conté a Susana. Cuál fue mi sorpresa cuando ella me dijo que ya lo sabía porque ella estaba delante cuando su chico llamó. Era algo que hacía cada vez que llegaba la factura del teléfono.
¿Qué os parece? ¿Qué tipo de relación es esa donde no hay confianza? ¿Cómo se puede convivir con alguien que controla todos nuestros movimientos?

Tengo que confesaros una cosa. Os he mentido. Quien controlaba en esta pareja no era él sino ella. Ella revisaba la factura del teléfono y hacía las llamadas. ¿Qué os parece ahora? Quizás no sea tan habitual pero también ocurre y no hay que olvidarse de ellos.
Como ya os comenté, la charla fue impartida por una feminista en activo y eso se notó claramente en sus argumentos. El peligro de posicionarse en los extremos, como en este caso en el feminismo, es que se pierden muchos otros puntos de vista y matices. Es como elegir el color negro y no ver que muy cerca existe una variedad de grises e incluso un abanico más amplio de colores si abrimos nuestro campo de visión. Nos pueden gustar o no pero, están ahí y es absurdo negarlo.
Al seguir una teoría tan feminista parece que solo existe la violencia de género ejercida desde el hombre hacia la mujer. Es cierto que se conocen más casos de este tipo, pero también existe el caso contrario.

“Somos, ante todo, criaturas del universo: completas, bellas y perfectas en cada detalle, siguiendo los deseos del infinito. Así pues, nos merecemos por derecho natural ser amados y respetados, y es nuestro deber no aceptar nada más”. La Princesa que creía en los Cuentos de Hadas de Marcia Grad.

Texto y fotografía por Raquel Reguero

Disciplina positiva, y eso ¿qué es lo que es?

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Acabo de leer un texto sobre disciplina positiva y no sé, me pasa como con el término “discriminación positiva”, que no me encaja. A lo que voy, no encaja y consulto el diccionario:

“ Disciplina: 1) Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral.3)Observación de las leyes y ordenamiento de una profesión o instituto. Tiene mayor uso referido a la milicia o a los estados eclesiásticos secular y regular”

Pues me he quedado igual. Miro esta vez el diccionario de sinónimos antónimos:

“Disciplina: orden, sumisión”

Ah! Es por eso, por eso no me encaja.

Me da la sensación de que últimamente está de moda el modelo de crianza respetuosa o de apego seguro (o como se quiera llamar). Sin embargo creo que hay profesionales que al no estar de acuerdo con lo que esta teoría dice, disfraza lo de siempre con palabras bonitas. De hecho, el texto que he leído, hablada de disciplina positiva versus disciplina punitiva. Sin embargo algunas de las pautas que explicaba para educar con disciplina positiva eran:

“ – se firme en tus decisiones, límites y normas pero con amabilidad y cariño.

-Riñe o castiga si es necesario, pero siempre desde el respeto”

No sé, a mi me suena a lo de siempre, a castigos, normas rígidas, etc. Eso sí con amabilidad. Vamos, lo que hace nuestro/a jefe/a con nosotros/as: palmadita en la espalda seguida de la frase “ Esto es lo que hay, o lo tomas o…”

Notas aclaratorias:

1.- No digo que la crianza respetuosa sea lo mismo de siempre. Ni en las formas ni en el fondo.

2.- No digo que la disciplina sea mala. (Tampoco digo que sea buena).

3.- Digo que hay profesionales de siempre, con creencias y teorías de siempre, que intentan disfrazarlo para que suene a algo nuevo y respetuoso.

Texto e imagen: Judith Reguero.

VIOLENCIA DE GENERO

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El otro día acudí a una charla sobre el maltrato en parejas jóvenes. Según los últimos estudios, el número de parejas jóvenes donde se dan y/o reciben malos tratos ha aumentado. Ante esta realidad, las madres (todas éramos madres) que acudimos a la exposición buscábamos conocer los indicios que nos pueden poner sobre la pista de que nuestros hijos o hijas están en una relación de esas características.
La presentación que se nos hizo, para mí, no cumplió con el objetivo pero si me hizo recordar ciertos episodios de mi juventud y me empujó hacia la reflexión.
Recuerdo que mi mejor amiga en EGB (si, yo también fui a EGB) tenía una hermana y dos hermanos. En su casa, además, vivían sus padres y sus abuelos. Era una familia muy tradicional tanto en el fondo como en las formas. Ella me contaba con toda naturalidad que en su casa sus hermanos, los chicos, nunca recogían la mesa ni barrían ni hacían la cama. Algún día lo habían intentado y su abuela muy escandalizada por la situación les había gritado: “¿Cómo habiendo cuatro mujeres en casa un hombre va a hacer eso?” La madre aceptaba y respetaba la opinión de la abuela. Así que allí vivían los cuatro hombres de la casa atendidos y cuidados por las cuatro mujeres.
Desconozco cómo ha evolucionado la vida de esta familia pero, miedo me da. Cuando desde pequeños se normalizan situaciones, lo más probable es que se vuelvan a repetir en la edad adulta y que vayan pasando con gran facilidad de unas generaciones a otras.
Para mi esta desigualdad es una forma clara de maltrato que puede derivar en situaciones más complejas.
La conferencia fue impartida por una feminista en activo y eso se notó claramente en sus argumentos que varias veces fueron rebatidos por algunas madres. En la próxima entrada que escriba el lunes os hablaré de este tema.

Texto y fotografía por Raquel Reguero