Cómo hacer frente al sentimiento de PREOCUPACIÓN

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Soy de las personas que piensan que todos los sentimientos son útiles (ni buenos, ni malos) Escribí sobre eso aquí. Sin embargo me he topado con la PREOCUPACIÓN.

Analizando este sentimeinto he llegado a la conclusión de que también puede ser útil, siempre y cuando no nos paralice y no sea nuestra forma habitual de enfrentarnos a las dificultades: Nos puede preparar para situaciones desagradables y  si actuamos con antelación puede que logremos prevenir situaciones no deseadas.

Sin embargo, considero que es uno de los sentimientos menos prácticos. Como el propio nombre indica la pre-ocupación es ocuparnos antes o anticipadamente de una cosa. Normalmente este sentimiento viene acompañado de angustia, miedo, intranquilidad y/o inquietud.

Es un sentimiento difícil de dominar, por esta razón yo aconsejo  “educar”  a nuestro cerebro y mente antes de que aparezca. ¿Cómo? Dedica todos los días unos minutos a repetir los siguientes puntos:

  • Si nos preocupamos por algo que todavía no ha pasado, ¿Por qué preocuparnos?
  • Si nos preocupamos por algo que ya ha sucedido ¿Por qué preocuparnos?
  • Si por lo que nos preocupamos no tiene solución ¿Por qué preocuparnos?
  • Si por lo que nos preocupamos tiene solución. ¿Por qué preocuparnos?
  • Recuerda que la realidad no es ni buena ni mala, la realidad es neutra. Todas las situaciones, hasta las que aparentemente son las peores, pueden tener consecuencias positivas.
  • No afrontes las situaciones como si fueran problemas, recuerda que las dificultades las puedes plantear como retos y oportunidades.

Si nos repetimos estos mensajes de forma diaria, cuando la preocupación asome, el cerebro los recordará y: o bien la preocupación desaparecerá, o la sentiremos en menor medida.

Si aún así no logramos que la preocupación desaparezca, puedes intentar este ejercicio:

  • Describe la situación real del momento actual.
  • Describe todas las posibilidades que pueden suceder.
  • Elige la peor posibilidad y analiza objetivamente las probabilidades de que eso suceda.
  • Aun así piensa en las consecuencias positivas que puede acarrear ese hecho.

¿ No estaremos exagerando un poco?  Y si no exageramos,¿ no pueden suceder consecuencias positivas a través de esa situación tan amenazante?

Pasé más de la mitad de mi vida preocupándome de cosas que jamás iban a suceder” Winston Churchill.

Texto y fotografía: Judith Reguero

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