CUANDO NO SÉ DECIR “TE QUIERO”

decir te quiero

Responde estas preguntas:

– ¿Prefieres comprarte el televisor último modelo para amodorrarte delante de él o compartir un paseo con tu pareja?
– ¿Prefieres dar la paga a tus nietos en lugar de hacerles una visita y pasar una tarde de juegos con ellos?
– ¿Prefieres regalar algo comprado en unos grandes almacenes que dar un abrazo?

No seas perezoso. Estas son las últimas preguntas:

– ¿Prefieres que tu pareja te invite a salir a dar un paseo o que te compre un televisor último modelo y amodorrarte delante de él?
– ¿Prefieres que vengan a hacerte una visita y pasar una tarde agradable o que te den la paga?
– ¿Prefieres recibir un abrazo con sentimiento o un regalo comprado en unos grandes almacenes?

Cada vez veo más que la expresión de emociones se sustituye por dinero. Parece que si te compran algo te quieren mucho y que si te regalan algo más caro te quieren mucho más. Las personas más frías a las que les cuesta expresar sus sentimientos, suplen esta carencia con dinero (si lo tienen) en lugar de esforzarse un poco por abrirse y decir lo que sienten. Además, debido a su actitud, es difícil que los demás se expresen delante de ellas y tampoco oirán muy a menudo los sentimientos que ellos provocan en los demás.

Los niños no tienen dinero, no lo necesitan, y muestran sus sentimientos abiertamente. Sus palabras, sus besos, sus abrazos… nos dicen continuamente que nos quieren, que nos necesitan, que nos admiran… ¿Por qué no aprendemos más de ellos? Por supuesto que los adultos necesitamos el dinero para vivir pero no para decir “TE QUIERO”.

Hace años estuve presente en una triste escena. Vi como a un niño le comunicaban la muerte de su abuelo. Lloró y lo primero que dijo fue: “Ya no me va a dar más la paga”. Preferiría que a mí me recordaran por otras cosas cuando me vaya.

Hoy traigo esta reflexión que me encantaría que cambiara el mundo entero y por eso la comparto. Soy consciente de lo atrevido de mi objetivo por eso me sentiría muy satisfecha si cambiara mi pequeño mundo, en el que me muevo a diario, aunque solo fuera un poquito y removiera la cabeza y el corazón de quienes viven cerca de mí.

¿Te cuesta decir “te quiero”?

“El amor que se alimenta de regalos siempre está hambriento” Anónimo

Texto y fotografía: Raquel Reguero

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