AYUDANDO A GESTIONAR LA ENVIDIA

ENVIDIA
El otro día me encontré con un dilema ante mi hijo. Después de un gran enfado por su parte por no comprarle el último muñeco de moda, reconoció que sentía envidia porque sus compañeros lo tenían y él no. Me alegré porque supo reconocer su sentimiento pero me preocupé por la reacción que tuvo. Me di cuenta de que era necesario que hablará con él y le enseñara a gestionar este sentimiento tan habitual.

Cuando los dos nos calmamos, esto fue más o menos lo que le dije:
Entiendo que cuando ves a otros niños que tienen cosas que a ti te gustan y no las tienes, sientas envidia. A mí me pasa igual. Siempre vas a tener envidia de alguien porque siempre vas a encontrar a alguien que tiene algo que te gustaría tener a ti.
Tener envidia no es ni bueno ni malo, aunque no sea agradable sentirla. No eres un niño malo por sentir envidia. Con lo que tienes que tener cuidado es con lo que haces cuando sientes la envidia. Tú no puedes elegir sentir envidia o no, pero si puedes elegir qué hacer cuando la sientes.
Puedes hacer cosas mal, por ejemplo:
– Quitarle al niño lo que tienen y a ti te gusta.
– Pelearte con él.
– Insultar a mamá porque no te lo compra.
Puedes elegir hacer cosas bien, por ejemplo:
– Pensar en otras cosas que tú tienes la suerte de tener.
– Centrarte en lo tuyo y no compararte.

Esta conversación la tuve con mi hijo de 7 años. Cada uno deberá adaptar el discurso a la edad del niño para que lo entienda pero los puntos clave son:

– Hablar con él cuando los dos estemos calmados. Es la única manera de que digamos cosas coherentes y que él nos escuche.

– Reconocer y aceptar sus sentimientos. Es necesario que se sienta entendido y escuchado, así estaremos “conectados”.

– Hacerle ver que no hay emociones buenas ni malas. Las emociones no se pueden elegir, se sienten simplemente.

– Enseñarle que las conductas derivadas de la emoción si se pueden elegir y ahí es donde debemos ejercer nuestro control. Podemos hacer una lista entre los dos de conductas aceptables ante esa emoción para que tenga alternativas cuando se enfrente a la situación real.

“Los envidiosos morirán, pero la envidia es inmortal” Moliére.

Texto: Raquel Reguero

Fotografía: Nuria Siete

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