CÓMO ADAPTARNOS A LA MATERNIDAD Y PATERNIDAD

MATERNIDADPATERNIDAD

El otro día os hablaba (aquí) de la importancia de que los esquemas mentales que tenemos y la realidad sean lo más similares posibles para no sentirnos fracasados. Un esquema que tenemos bastante idealizado y muy alejado de la realidad es el de la maternidad y la paternidad.

Desde los medios de comunicación nos han mostrado que un bebé viene a sellar la felicidad de la pareja, que todo es amor y compañía, risas y alegrías, orden y limpieza. Quienes somos padres sabemos que no es así pero hay ocasiones en las que, influenciados por esa estampa idílica, no nos atrevemos a decir que nos sentimos solos, tristes, que lloramos a menudo, que no entendemos a nuestra pareja, que estamos agotados…

¿Cuál es la realidad? Cuando llega un bebé a la familia llegan más realidades que la televisión no nos muestra. Se producen muchos cambios a los cuales es necesario adaptarse. Suele llegar la familia política y la propia que, aunque vienen a ayudar, hay ocasiones en las que pueden ser fuente de conflicto. Lo importante es poner los límites que consideremos oportunos y que cada miembro de la pareja se encargue de comunicárselo a su propia familia.

Además, llegan los consejos de conocidos y desconocidos. Todos saben más que nosotros sobre el tema, incluso los que no tienen hijos. En este punto lo mejor es ver, oír y callar. No merece la pena discutir. Nosotros somos lo suficientemente capaces de saber qué necesitan nuestros hijos y si lo creemos oportuno, ya pediremos consejo a los profesionales.

Uno de los aspectos que deberíamos conocer para tener una visión más real de la maternidad y la paternidad es la evolución natural de los bebés. Hay numerosos manuales que indican cómo evoluciona el bebé a medida que crece y nos pueden ayudar a saber con qué nos vamos a encontrar. Hay que tener muy claro que cada niño lleva su propio ritmo y es aconsejable respetarlo pero esas pautas generales nos facilitan la visión global. La buena noticia es que aquellas conductas que ahora nos perturban (el niño no duerme, las rabietas, los miedos nocturnos…) tienen fecha de caducidad.

Las novelas o las películas nos venden un mundo ideal. Un esquema muy alejado de la realidad. Como personas maduras que somos, tenemos que ser capaces de alejarnos de esa visión y disfrutar de nuestra realidad. Tendremos nuestros momentos de cansancio, de sentimientos de soledad, de dudas, de camisetas con manchas de puré… y también viviremos situaciones de risas, juegos y asombro.

Compartir nuestra realidad con otros padres y madres puede ayudarnos mucho. Con padres y madres de carne y hueso y sentimientos, no con actores maquillados, peinados y descansados.

¿Compartes tus vivencias como padre y madre? ¿Con quien?

Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene” José Martí.

Texto y fotografía: Raquel Reguero

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