Cómo responder a lxs niñxs

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Hace ya tiempo que mi hija me saca el tema de la muerte de vez en cuando.

 

-¿Y cuando nos morimos, qué hacemos?

-Nada hija, cuando nos morimos ya no hacemos nada.

-¿Como dormidos?

-Sí algo parecido será. No sé. No me he muerto todavía.

-Pues el año pasado se murió el pez de clase. Y lo enterramos en la huerta del patio. Algunos dijeron que se había ido al cielo. Pero lo metimos debajo de la tierra. Está en la tierra.

– Ya es que algunas personas piensan que al morirnos vamos al cielo.

– sí, y otros que vamos a la luna, o que vivimos en las estrellas.

– Sí, depende. Cada uno piensa diferente.

– Ya y tú qué piensas?

-Pues no lo sé hija. No sé qué pensar, no lo tengo muy claro.

– Yo tampoco.

 

Leo en ocasiones consejos de profesionales que opinan que a lxs niñxs hay que darles respuestas sencillas. Se me hace difícil seguir este consejo con el tema de la muerte. Ni yo misma sé muy bien qué pensar. Y me pregunto: ¿Será malo decir a los niñxs que realmente no sabemos qué es lo que pasa al morirnos? ¿Tienen que tener una respuesta para todo?

¿Tú qué piensas? ¿qué les dices a tus hijxs cuando te preguntan sobre temas que no tienes claros? ¿Cómo abordas el tema de la muerte, por ejemplo? ¿Huyes del tema? ¿Das cualquier respuesta? ¿Eres sincero/a? Te espero en comentarios.

 Texto y fotografía: Judith Reguero

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PEDIR PERDÓN Y PERDONAR

PERDONAR

La primera entrada que publicamos en este blog trataba sobre pedir perdón (La podéis volver a leer aquí). La compartimos en las redes sociales y me sorprendió que en comentarios que se hicieron sobre el texto se hablara de humillación. No ha sido ni la primera ni la última vez que he oído relacionar el pedir perdón con la humillación. Hay quienes defienden que no piden perdón porque eso sería rebajarse.

Creo que pedir perdón no tiene nada de humillante. Tiene que ver, desde mi punto de vista, con la responsabilidad y la humildad. Es necesario que la persona se considere responsable de sus actos en primer lugar y, que sea humilde en segundo lugar para pedir perdón.

Nos encontramos con la otra cara en esta moneda. Por un lado está el pedir perdón y por el otro lado perdonar. Hay quienes juran una y otra vez que no perdonarán a quien le ha ofendido y no se dan cuenta de que lo único que consiguen con esa actitud es mantenerse unidos a su “enemigo”.

Perdonar (que no es lo mismo que olvidar) puede no resultar fácil en ciertas situaciones pero es necesario para poder seguir adelante. Hay que cortar esa cuerda invisible que nos une a nuestro atacante. Una de las pautas que siguen los psicólogos que tratan a víctimas de atentados es el perdón. Las víctimas necesitan perdonar para poder continuar con su vida y su recuperación.

Sin llegar al extremo de un atentado, todos nosotros en algún momento nos hemos sentido atacados o tratados injustamente. También en esas situaciones es importante perdonar. Importante y necesario.

¿Qué necesitamos para perdonar? Ponernos en la piel de quien nos ha ofendido o causado dolor. De esa manera comprendemos por qué ha actuado así y, aunque no compartamos sus razones, seremos capaces de perdonarle. Una vez perdonado, la unión se rompe y podemos seguir en paz.

El perdón es un regalo que te das a ti mismo” Suzanne Somers

Texto: Raquel Reguero

Fotografía: Nuria Siete

CÓMO HACER PARA QUE LXS NIÑXS NO SE CANSEN DE SUS JUGUETES.

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Sabemos que los niñxs hoy en día tienen de todo. Un montón de juguetes que se amontonan en las habitaciones. Y muchas veces el comentario de los padres es: “ total para no hacer caso a nada”. A veces nos sorprenden entreteniéndose con lo más sencillo. En otras ocasiones, a pesar de tener un montón de juguetes nos piden más y más, sin valorar lo que ya tienen, o cansados de ellos.

No he sido de comprar muchos juguetes a mis hijos. Pero la verdad es que con el paso de los años, los regalos por cumpleaños, navidad, los recuerdos de los viajes, las sorpresas de vez en cuando, etc. Nos hemos juntado con un montón . Y a veces mis hijos ¡no sabían a qué jugar!

¿Cómo hacer para que los juegos sean motivadores?

1.- A veces es necesario que nos vean a nosotros jugar. Qué vean lo divertido que puede ser jugar con una marioneta que nosotros hemos hecho a modo de manualidad o que hemos comprado. Inventar historias con ellas. Que nos vean a nosotros jugar les anima a realizarlo luego ellos, además de pasar ratos buenos con nuestras criaturas.

2.- Si nos hemos juntado con un montón de juguetes (suele pasar en fechas específicas como cumpleaños o navidades) , hay mucha gente que opta por guardar (fuera del alcance de los niños, en el camarote por ejemplo) varios de ellos. Renovando cada x meses los juguetes que ya tenemos.

3.-Últimamente estoy poniendo en práctica los rinconcitos por casa. Tenemos rincones en casa delimitados por alfombras donde cambio cada semana los juegos. De esta manera les invito a jugar cada semana a juegos diferentes, fomentando su creatividad. Los demás juguetes están al alcance de ellos, los pueden coger cuando quieran, tan sólo consiste en poner a la vista algunos de ellos.

4.- Dar diferentes utilidades a los juguetes. Utilizando nuestra imaginación, y fijándonos en ellos, podemos reutilizar los juguetes para otras finalidades. Por ejemplo un coche puede servir para echar carreras o pintar con las ruedas.

¿y tus  hijxs, tienen muchos juguetes? ¿juegan con todos ellos? ¿cómo haces para que no se cansen de los juguetes? Te espero en comentarios.

¿HECHO U OPINIÓN? EL PODER DE LAS CREENCIAS

CREENCIAS
Crecí con una frase muy marcada “Tú ya sabes lo que tienes que hacer”. Y era verdad, yo sabía lo que tenía que hacer porque me lo habían enseñado y lo hacía. Así que también crecí pensando en que los demás ya saben lo que tienen que hacer y por eso no me gusta pedir. No pido y espero a que hagan lo que (YO) supongo que tienen que hacer. Espero y desespero porque no lo hacen.

Y ahora, después de tantos años, he descubierto que si no pido no recibo porque los demás no saben lo que (YO supongo que) tienen que hacer. No es que sean irresponsables, es que ignoran lo que yo pienso.

Así que he tenido que cambiar de estrategia. Yo tengo claro lo que tengo que hacer y lo hago. Si no lo tengo claro, pregunto. Y si quiero que alguien haga algo se lo pido. No espero nada si no lo he pedido antes.

Este cambio en mis creencias y en mi conducta ha supuesto mucha tranquilidad para mí. Me enfado mucho menos y he bajado el nivel de exigencia que tenía para con los otros. Consigo mucho más gastando menos energía. ¿Qué os parece?

El cambio de creencias es posible. Merece la pena trabajar en él ya que nos proporcionará grandes satisfacciones. En resumen, los pasos que hay que seguir son:

1. Ser conscientes de nuestra creencia. Darnos cuenta de que tenemos una creencia que nos está dificultando la vida.

2. Comprometernos para pasar a la acción. Sin un compromiso por nuestra parte será poco probable que lleguemos al siguiente paso.

3. Actuar. Sin acción no hay cambio. Si no llegamos a este tercer paso continuaremos con nuestra creencia de por vida.

¿Os animáis a identificar esas creencias que os dificultan la vida? ¿Estáis lo suficientemente comprometidos como para pasar a la acción?

“Tanto si crees que puedes como que no puedes, estas en los cierto” Henry Ford.

Texto y fotografía: Raquel Reguero

Lo que compartimos en las redes sociales.

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Recordar que no todo lo que aparece en las redes sociales es la única realidad suele ser interesante para no caer en una pequeña depresión.  Cuando navego por internet y me inspiro en textos, fotografías, etc. todo parece perfectamente armonioso.Cuando miro páginas de decoración, incluso de educación y crianza y veo todo tan perfectamente colocado , recogido y limpio. Cuando veo los desayunos que preparan algunxs y los comparo con los mios, con la mesa llena de cosas (cosas que no deberían estar en la mesa de la cocina como por ejemplo un coche de juguete de mi hijo, o los cromos de mi hija, o mi cuaderno, etc). Es inevitable hacer comparaciones, desear ese orden, esa armonía… Sin embargo tenemos que ser conscientes que en la mayoría de los casos sin ser mentira, no es la única verdad. Hasta yo misma comparto sólo momentos, técnicas, herramienta, fotos y reflexiones  que escojo con delicadeza. No es mentira lo que mostramos en las redes sociales, es sólo una parte de verdad.

Que defendamos una vida más lenta, no quiere decir que no estemos estresados. Que demos importancia a la gestión de las emociones, no quiere decir que siempre las gestionemos correctamente; que defendamos una igualdad no quiere decir estamos libres de prejuicios; que nos guste meditar no quiere decir que estemos continuamente en un estado zen; que apostemos por una crianza más respetuosa no quiere decir que siempre logremos hacerlo como nos gustaría.

Tenerlo presente y recordarlo a nuestrxs hijxs es importante. A todos nos gusta gustar; y solemos mostrar sólo aquello que queremos. Tengamos en cuenta que lo que los demás muestran también es sólo la parte bonita, la que muestran para gustar; no es mentira, es sólo una parte de la realidad.

“El ser se ha hecho hoy menos importante que el parecer” Georges Duhamel.

Texto: Judith Reguero

UN ÁLBUM ÚNICO Y ESPECIAL

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Una mañana, cuando me levanté y abrí la ventana, me sorprendió el cielo que vi. Era una estampa preciosa donde todo era espectacular: el color azul, el resplandor anaranjado, la forma de las nubes, su disposición… No puede evitar coger la cámara de fotos y guardar ese recuerdo para siempre que quisiera observarlo.

En ese momento se me encendió una bombillita y pensé: “¿Por qué no busco todos los días algo que me sorprenda gratamente y lo fotografío hasta conseguir un álbum con 365 fotografías estupendas?” Y así empezó el reto. La única condición que me puse fue que fueran imágenes de objetivos y no de personas.

A medida que fui realizando las fotografías me di cuenta de varias cosas:
– Todos los días vemos cosas que nos sorprenden, incluso aquellos en los que no nos apetece ni salir.
– Siempre encuentras lo que buscas. Si pones tu intención en encontrar cosas agradables, las encuentras.
– Es muy importante la presencia, es decir, estar presente en cuerpo y alma (no solo en cuerpo como ocurre muchas veces).
– Es mejor quitar el piloto automático y empezar a funcionar en modo manual.
– Las prisas no son buenas compañeras para disfrutar.

Durante aquel año viví y disfruté de otra manera los pequeños detalles cotidianos. Ahora tengo un álbum con 365 fotografías estupendas. Cada vez que las miro puedo volver a sentir lo mismo que sentí en el momento de apretar el botón de mi cámara.

Quería compartir esta experiencia con vosotros y animaros a practicarla y a SENTIRLA.

Texto y fotografía: Raquel Reguero

TU HERMANO TIENE SUPERPODERES.

En Osoa Acción Integral contamos hoy con una de las colaboraciones más personales y emotivas que hemos tenido hasta el momento. Una madre que nunca tira la toalla, que saca fuerzas de donde no creía que tenía, y que nunca se rinde. Compartimos el texto con vosotro/as desde la emoción y la admiración:

VUESTRO HERMANO TIENE SUPERPODERES.

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Cuando buscas tu primer hijo con ilusión nunca piensas que  algo puede ir mal. Cada día de tu embarazo dejas de pensar en ti y cuidas cada cosa que haces, comes e incluso sientes. Si no has pasado la toxoplasmosis: fuera el jamoncito serrano, el chorizo… Cuando quedas con tus amigas: olvídate de la cañita, el vino tinto o el cubata.

                Pero por mucho que repitamos la frase “me da igual que sea niño o niña, sólo quiero que nazca bien”; nunca preparamos nuestra mente para enfrentarnos a que la situación sea la contraria.

                En mi caso tuve a mi “super Danel” muy joven. El parto fue sin epidural y no hubo ninguna incidencia. Las convulsiones aparecieron al quinto día de su nacimiento y como yo era una madre primeriza, “de libro”, cuando me dijeron que ingresaban a Danel en la U.V.I. y yo me tenía que ir a mi casa, lo primero que se me pasó por la cabeza fue: “¿¿Doctor, se va a morir??”

                EL día 24 de diciembre nos dieron el alta con un tratamiento para parar sus convulsiones y mucho miedo. A los tres meses, cuando parecía que todo iba bien, los espasmos aparecieron y vuelta al hospital. Pruebas, nueva medicación y cada día Danel iba desconectándose más de nuestro mundo.

                A los 8 meses, por medio de una amiga, llevé a mi pequeño a que le valorase una de las mejores personas que conozco. Es fisioterapeuta y ha sido nuestro ángel de la guarda durante este proceso tan difícil.

                Los médicos no me daban ninguna solución y menos un diagnóstico preciso. La sensación de que estaba loca y de que era una madre histérica nunca desapareció. Por suerte, el apoyo de mi familia y el nacimiento de mis otros dos fierecillas han hecho que nunca haya tirado la toalla. Han sido siete años de lucha, de idas y venidas a diferentes hospitales y consultas médicas: Barcelona, San Sebastian, Toulouse, Santander, Pamplona… Muchos diagnósticos imprecisos, mil pruebas (análisis de sangre, electroencefalogramas, test genéticos, resonancias magnéticas….) y tratamientos a tutiplén. Algunos muy eficaces y otros, todo lo contrario. Pero cuando eres madre y lo único que quieres es lograr que tu hijo sea feliz, autónomo y que no sienta la frustración diaria (porque es consciente que sus hermanos hacen cosas que por mucho que quiera, no es capaz de hacerlo), inviertes tiempo, dinero y energía sin poner límites.

                Hace un año y gracias a todo el apoyo recibido, fuimos a Madrid y por fin Danel tuvo su diagnóstico: trastorno de espectro autista (T.E.A.)

                Paralelamente, comencé a introducir cambios en su dieta: sin gluten, sin leche de vaca, sin azúcar blanco, ni golosinas…. Al principio, tanto mis padres como mis hermanos, no entendían mi obsesión por la nutrición. Danel era como una plantita, cuando se le acababa la energía se quedaba mustio, y en cuanto bebía y comía algo, revivía (picos de hipoglucemia).

                Hoy por hoy, guiada por otro ángel que ha aparecido en nuestras vidas, la calidad de vida de toda la familia ha mejorado mucho. Los momentos difíciles de Danel han disminuido,  ya no se escapa de casa ni tiene tantas conductas agresivas. Cada persona que le conoce dice de él que tiene un corazón enorme, unos ojos de sabio y como les digo a sus hermanos: tiene “super poderes”.

                 Mi equipo lo formamos, mis tres hijos, la perrita, que vive desde hace unos meses con nosotros, y yo. Todo el equipo vivimos y disfrutamos cada día de los momentos buenos y no tan buenos.

                Animo a todo el mundo que se encuentre en mi situación que NUNCA TIRE LA TOALLA porque las piezas poco a poco encajarán. Estoy segura.

                Cuando sea viejecita, uno de mis microobjetivos es crear una asociación para padres y niños con dificultades que asesore y ayude a encontrar un diagnóstico, porque si sabes cuál es el problema es mucho más fácil ponerle solución, y así evitar que sientan la sensación de frustración e incomprensión que he vivido durante años.

 Texto: Una madre que nunca se rinde.