Inteligencia Emocional (padres/madres)

emocionario

Pretendemos que nuestrxs hijxs sepan gestionar sus emociones cuando nosotrxs no sabemos ni identificar las nuestras propias…

Educamos desde nuestras emociones. Y ahora que está tan de moda esto de la Inteligencia Emocional, nosotrxs, los padres y las madres de lxs niñxs que serán el futuro, tenemos que aplicarnos el cuento.

Veo y leo mucho artículo dirigido al profesorado, para que sepan sacar lo mejor de cada alumnx. Mucho método nuevo para que lxs niñxs aprendan en el colegio qué es eso de las emociones, cómo se gestionan. Pero considero de suma importancia que los padres y las madres nos informemos. Recordemos que somos la principal fuente de educación de nuestrxs hijxs, que somos nosotrxs lxs que tenemos que enseñarles los valores asi como la identificación y gestión de sus emociones.

Hablar de lo que sentimos es una de las formas de ir aprendiendo poco a poco. Pero recuerda, no consiste solo en que el/la niño/a diga lo que siente, sino en que tú le digas a él/ella también lo que sientes tú. Si ven que nosotrxs hablamos de los sentimientos, entenderán que es normal hacerlo y poco a poco irán aprendiendo.

A pesar de que no somos expertxs en Inteligencia Emocional, sí que sabemos y entendemos mejor las emociones que lxs niñxs. Por esto debemos  ayudarles a identificar la emoción que están viviendo. Debemos intentar ponerle nombre a lo que están sintiendo. Esto a demás de enseñarles para el futuro, les tranquiliza puesto que al ponerle nombre “normalizamos” el sentimiento.

Recordarles que sentir tristeza o enfado no es malo. Si has visto la película de “inside out”, habrás apreciado cómo todas las emociones son útiles  y necesarias. No habría alegría si no existiera la pena. Hubo un debate en las redes sociales sobre si es positivo que lxs niñxs nos vean llorar o no. Personalmente, creo que no es nada malo. Siempre y cuando vaya acompañado de una explicación  si es necesario) para que ellxs no se angustien por nuestros problemas.

Busca recursos y herramientas que te ayuden a entender mejor las emociones,  si tú tienes más información te será más fácil entender a tus hijxs.

Busca también recursos y herramientas para ellxs. Gracias a internet tenemos muy cerca cuentos que nos enseñas emociones. Videos que nos explican valores. Textos que nos hablan de emociones.

Y crea tu propio material. Haciendo uso de tu imaginación podrás crear tu propio material para explicar a tus hijxs las emociones y los sentimientos.

 En próximas entradas intentaré compartir algunos de estos materiales, seguro que entre todxs nos podemos ayudar.

Un abrazo,

Judith.

PREMIOS Y CASTIGOS

PREMIO Y CASTIGO

Yo no soy partidaria de utilizar los premios ni los castigos a la hora de educar a mis hijos, aunque reconozco que los he castigado más de una vez. He recurrido al castigo cuando estoy cansada, cuando no tengo tiempo para explicaciones o cuando la situación me supera.

Es un recurso fácil y efectivo. Al decir efectivo me refiero a que consigo rápidamente lo que quiero en ESE MOMENTO. Lo pongo con mayúsculas para destacar que es precisamente en ESE MOMENTO pero, no más allá. Por ejemplo, mi hijo está saltando en la cama y le castigo para que deje de hacerlo. Deja de saltar AHORA y mañana vuelve a saltar.

No creo que ni el premio ni el castigo sean educativos. Pueden servir para amaestrar pero no para educar.

Los premios son adictivos. Los niños cada vez piden más y cuando se les retira el premio dejan de realizar la conducta, “total, para que lo voy hacer si ya no me das nada”. Al utilizar el premio aprenden a actuar motivados por un estímulo externo y no por un estímulo interno como puede ser la sensación del trabajo bien hecho.

Por otro lado, el castigo suele provocar rabia, enfado, mal estar… no arrepentimiento por lo que se ha hecho. El niño se centra más en el castigo que en la norma que tiene que aprender.El castigo reprime pero no educa. El niño continuará repitiendo la conducta aunque ahora se asegurará de que no le veas para no recibir el castigo.

Una alternativa educativa al premio y al castigo son las consecuencias, tanto positivas como negativas, de sus conductas. Dejándole experimentar las consecuencias, el niño puede elaborar su propio criterio y tomar decisiones en función de él. Por ejemplo: El niño no se quiere poner el jersey para salir a la calle y hace frío. Tienes dos opciones:

a) “Si no te pones el jersey te castigo sin ir al parque”. El niño se enfadará y se centrará en la pena que le da el no ir al parque. Hay muchas probabilidades de que hoy se ponga el jersey y que mañana ante la misma situación no se lo quiera poner.

b) El niño sale a la calle sin jersey y siente que hace frío. Pedirá ponérselo hoy y hay muchas probabilidades de que mañana antes de salir pregunte si hace frío para ponerse el jersey.

¿Utilizas los premios y los castigos en la educación de tus hijos? ¿Te funcionan? ¿Conoces más alternativas? Te leo en comentarios.

Texto: Raquel Reguero.

¿ Aceptas o te resignas?

No elegimos situaciones difíciles. Está claro que las experiencias negativas nos enseñan mucho; pero si nos dan a elegir entre algo positivo y algo malo, nos quedamos con lo bueno.

La cuestión es que las situaciones difíciles (como una enfermedad, una separación, una discusión, etc.) suceden, las elijamos o no.

Muchas veces habrás leído que lo que se debe hacer es aceptar la situación, para poder así seguir adelante. Sin embargo en ocasiones confundimos aceptación con resignación.

¿ Cual es la diferencia? Hay autores que marcan la diferencia en que al resignarnos nos quedamos de brazos cruzados, como si nosotros no tuviéramos las riendas de nuestra vida. Mientras que cuando aceptamos una situación luchamos por cambiarla, por dirigir nuestra vida hacia lo que queremos lograr.

A mí, personalmente, se me hace difícil distinguir entre los dos conceptos, especialmente cuando estoy atravesando por una de esas situaciones. Y aveces me pregunto si lo he aceptado o tan sólo me he resignado.

Para distinguirlo suelo fijarme en las emociones y sentimientos que me afloran. Si son de tristeza, de hastío, enfado, victimismo, sufrimiento,etc. sé que tan sólo me he resignado. Si por el contrario y a pesar de no poder modificar la situación en sí, me siento serena, tranquila, en paz conmigo misma, con ganas de sacar lo mejor de la situación y de mí misma creo que la he aceptado.

¿Tú qué piensas? ¿Se te hace fácil distinguir entre aceptación y resignación? ¿Te sueles resignar o aceptar? Te espero en comentarios.

La resignación es un suicidio diario. Píndaro.

Un abrazo,

Judith

EL ELEMENTO

EL ELEMENTO
“El Elemento” es el título de un libro escrito por Sir Ken Robinson. Esta entrada del blog no trata sobre el libro sino sobre lo que es El Elemento y la importancia de encontrarlo.

El Elemento, que quizás tú lo llames de otra manera, es el lugar donde convergen las cosas que nos gusta hacer y las cosas que se nos dan especialmente bien. Cuando estás en tu Elemento el tiempo pasa sin darte cuenta, todo fluye. Seguro que ya sabes de qué estoy hablando.

No hay una receta para encontrarlo. Es algo tan personal que tanto tu Elemento como el camino que debes seguir para encontrarlo es solo tuyo, por eso no hay ningún libro ni ningún profesional que pueda decirte cual es.

Hay unas cuestiones que son importantes que tengas en cuenta y, quizás te ayuden y te animen a empezar la búsqueda si todavía no lo has hecho:

Todos tenemos una o varias habilidades que se nos dan bien. Tú también, aunque quizás no las hayas encontrado hasta ahora.

– Hay habilidades más “comunes” que otras y todas son igual de validas. Te puede parecer que andar sobre las manos es una habilidad extraña (poco habitual) pero, tiene los mismos beneficios para quien lo practica que la pintura para el pintor.

– La actitud es fundamental. Lo que determina tu vida no es lo que te pasa sino lo que haces con lo que te sucede.

– Las oportunidades son muy importantes. Tus aptitudes no llegan a hacerse visibles sino tienes la oportunidad de utilizarlas. Las oportunidades las tienes que buscar tú y aprovecharlas, pocas veces llegan solas.

– Debes tener la mente abierta para encontrar tu Elemento. Debes cuestionar aquello que das por sentado.

– Es de gran ayuda conectar con otras personas que compartan la misma pasión que tú.

– Cuidado con las barreras tanto personales, sociales como culturales. Tú elemento es tuyo, no te pongas límites ni dejes que los pongan los demás.

– Un mentor puede ayudarte a que encuentres tú Elemento (no te dirá cual es). El mentor es alguien que reconoce tus habilidades, te estimula para que no abandones por tu falta de confianza, te facilita el camino hacia tu Elemento y te empuja para que no hagas menos de lo que puedes hacer.

Nunca es demasiado tarde para encontrar tu Elemento. No pongas la excusa de tu edad.

– Puedes dedicarte a tu Elemento a jornada completa o parcial, de manera remunerada o gratuita. Tu Elemento puede convertirse en tu trabajo remunerado diario o puede tratarse de una afición que te acompaña en tu tiempo libre.

Si descubres tu Elemento en ti mismo las oportunidades para tu crecimiento serán infinitas. Si no lo haces, puedes salir adelante, pero tu vida será más aburrida.

¿Has encontrado ya tu Elemento?

Texto: Raquel Reguero