PREMIOS Y CASTIGOS

PREMIO Y CASTIGO

Yo no soy partidaria de utilizar los premios ni los castigos a la hora de educar a mis hijos, aunque reconozco que los he castigado más de una vez. He recurrido al castigo cuando estoy cansada, cuando no tengo tiempo para explicaciones o cuando la situación me supera.

Es un recurso fácil y efectivo. Al decir efectivo me refiero a que consigo rápidamente lo que quiero en ESE MOMENTO. Lo pongo con mayúsculas para destacar que es precisamente en ESE MOMENTO pero, no más allá. Por ejemplo, mi hijo está saltando en la cama y le castigo para que deje de hacerlo. Deja de saltar AHORA y mañana vuelve a saltar.

No creo que ni el premio ni el castigo sean educativos. Pueden servir para amaestrar pero no para educar.

Los premios son adictivos. Los niños cada vez piden más y cuando se les retira el premio dejan de realizar la conducta, “total, para que lo voy hacer si ya no me das nada”. Al utilizar el premio aprenden a actuar motivados por un estímulo externo y no por un estímulo interno como puede ser la sensación del trabajo bien hecho.

Por otro lado, el castigo suele provocar rabia, enfado, mal estar… no arrepentimiento por lo que se ha hecho. El niño se centra más en el castigo que en la norma que tiene que aprender.El castigo reprime pero no educa. El niño continuará repitiendo la conducta aunque ahora se asegurará de que no le veas para no recibir el castigo.

Una alternativa educativa al premio y al castigo son las consecuencias, tanto positivas como negativas, de sus conductas. Dejándole experimentar las consecuencias, el niño puede elaborar su propio criterio y tomar decisiones en función de él. Por ejemplo: El niño no se quiere poner el jersey para salir a la calle y hace frío. Tienes dos opciones:

a) “Si no te pones el jersey te castigo sin ir al parque”. El niño se enfadará y se centrará en la pena que le da el no ir al parque. Hay muchas probabilidades de que hoy se ponga el jersey y que mañana ante la misma situación no se lo quiera poner.

b) El niño sale a la calle sin jersey y siente que hace frío. Pedirá ponérselo hoy y hay muchas probabilidades de que mañana antes de salir pregunte si hace frío para ponerse el jersey.

¿Utilizas los premios y los castigos en la educación de tus hijos? ¿Te funcionan? ¿Conoces más alternativas? Te leo en comentarios.

Texto: Raquel Reguero.

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