LA HUCHA DE LOS MOMENTOS FELICES

HUCHA MOMENTOS FELICES

He empezado el año haciendo un juego en familia que me gustaría compartir contigo. Lo hemos llamado “La Hucha de los Momentos Felices” y consiste en lo siguiente:

Todas las noches nos reunimos los cuatro miembros de la familiar y, en un papel escribimos dos momentos felices del día de cada uno. El pequeño todavía no sabe escribir así que me lo cuenta bajito, como los secretos importantes, y yo lo escribo. Después, los leemos en voz alta y, por último, cada uno los guarda en su Hucha de los Momentos Felices que puede abrir cuando quiera.

Este sencillo juego tiene varios objetivos:

– Es una excusa perfecta para sentarnos a hablar los cuatro. Muchas veces, en el ajetreo diario se hace difícil encontrar un hueco para estar todos juntos. No vale decir “no tengo tiempo”. Tenemos reservado ese momento del día para jugar.

– Nos ayuda a conocernos mejor. Me doy cuenta de lo que realmente valoran mis hijos y mi marido. Soy consciente de lo que me hace sentir a mí.

– Hace que seamos optimistas. A pesar de que el día haya sido difícil, el “obligarnos” a buscar dos momentos felices nos abre los ojos y el corazón. Siempre hay cosas buenas que celebrar.

– Es buena medicina en las épocas complicadas. En los momentos que estamos más tristes, abrir la caja y recordar todos los momentos felices vividos hasta ahora es un “chute” de energía.

Te invito a que lo pruebes. Es fácil, económico y le puedes dedicar tanto tiempo como quieras, la conversación la puedes alargar a tu gusto. Los beneficios que obtienes merecen la pena.

¿Te animas a jugar con tu familia?

Texto: Raquel Reguero

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Silencio, página en blanco.

Si eres de las personas que sigue el blog con asiduidad, seguro que te diste cuenta que hace dos semanas no hubo post.

Seguro también te has dado cuenta que cada semana escribimos una de las dos hermanas que llevan el blog (Raquel y Judith). Y si echas cuentas sabrás que fui yo la que no cumplió su cita el pasado lunes 4 de Enero.

Sí, lo confieso, no actualicé el blog. Fuí yo. Falte a mi compromiso que sólo yo y mi hermana nos habíamos puesto. “ ¿hoy no hay entrada?” Me preguntó. Y no, no había. Ni buena, ni mala; nada.

Quizás tiene Raquel razón en el texto que escribió, que es cuestión de prioridades. Pero yo simplemente no me encontraba con fuerzas suficientes para escribir. No tenía nada que contarte, y preferí  guardar silencio a publicar cualquier entrada que no sintiera, que no hubiera sido fruto de una reflexión, o algo interesante que compartir contigo.

Quizás es mejor modificar las prioridades, escuchando a nuestro cuerpo, nuestros estados de ánimo, nuestra mente. Quizás es mejor romper algunos compromisos que sólo nosotras nos hemos puesto con nosotras mismas, que no son trascendentes para el resto. Quizás es mejor dejarnos guiar por nuestra intuición y sentimientos. ¿No nos iría mejor si  realizásemos las cosas en función de nuestro propio cuerpo-mente?.

Ser honestas con nosotras mismas. Conocernos y reconocernos. Aceptar nuestros fallos, verlos, asimilarlos. Potenciar nuestras virtudes.

Así que yo como tantas otras blogers reconozco que el pasado 4 de Enero tuve la crisis del papel en blanco, no encontraba nada que contarte, asi que guardé silencio. Eso sí, mi cabeza ya se está poniendo al día y en las próximas semanas te esperan entradas interesantes.

Gracias por seguir leyéndonos a pesar de los errores.

El silencio es el sol que madura los frutos del alma”

Maurice Maeterlinck

Un abrazo,

Judith.

NO TENGO TIEMPO

NO TENGO TIEMPO

Las personas tenemos una gran capacidad para poner excusas. Muchas veces te resulta más cómodo y fácil inventar una excusa que hacer frente a la realidad.

Hay quienes utilizan excusas muy creativas. Todavía recuerdo cuando hace muchos años una “amiga” me dijo que no podía quedar conmigo porque tenía que ordenar el armario. También están los que repiten la misma excusa una y otra vez. Como un día les funcionó, no se molestan en buscar otra.

Una excusa que todos repetimos mucho es “no tengo tiempo”. Puede que me digas que no es una excusa, que es la cruda realidad del día a día. Eso pensaba yo hasta que me contaron lo que quiero compartir hoy contigo.

Es cierto que el día tiene un tiempo limitado y seguro que quieres hacer muchas cosas. Entre trabajo, familia, amigos, aficiones… las 24 horas no te llegan para hacer todo. Te propongo un ejercicio:

Anota en una hoja todo lo que has hecho hoy en el trabajo y en otra hoja escribe lo que has dejado de hacer porque “no has tenido tiempo”. Después, haz una única lista mezclando lo que has apuntado en las dos hojas anteriores, ordenándolo esta vez por prioridad. Sinceramente, ¿hubieras tenido tiempo de hacer más tareas prioritarias de las que has hecho?

Este tema tiene mucha relación con la procastinación, es decir, con aplazar o dejar para más tarde aquello que tenemos que hacer. Si vuelves a tu listado, es muy probable que varias de las cosas que no has hecho (porque no tenías tiempo) sean temas que no te resulten muy agradables y por eso has decidido dejarlo para más tarde.

Puede ser útil no pensar tanto en términos de “no tengo tiempo” y sustituirlo por “no es mi prioridad”. Lo primero provoca mucha frustración ya que no puedes poner más horas al día. En cambio, tus prioridades las marcas tú. Pasas de ser víctima a ser protagonista de tu vida. La sensación es muy distinta. ¿Quieres probarlo?

Quizás también puedan ayudarte estos textos que publicamos hace meses: Gestión del tiempo y Delegar 

Texto: Raquel Reguero