Cómo acompañar a mi hijx adolescente.

Gaviota, Ave, Que Vuelan, Cielo, Alas

Debido a un trabajo que estoy realizando, estoy teniendo la oportunidad de compartir charlas con grupos de adolescentes.

 He de reconocer que en un primer momento me daba un poco de pereza. Hace 19 años que dejé de tener 15; y volver a encontrarme entre los cambios hormonales, físicos,emocionales, los miedos a lo desconocido, las ganas de lo desconocido, etc no me motivaba demasiado.

Pero soy de la opinión de que toda experiencia te aporta algo positivo, así que me lancé con  ilusión en el proyecto.

Hice bien, hice muy bien. Aprender de los adolescentes es una oportunidad única.

Pero me centro, que me puedo pasar horas hablando de ellxs. Hoy quería compartir una reflexión que he hecho estos días.

¿ Cuánto hablamos con nuestrxs hijxs? ¿ De qué hablamos? O mejor dicho ¿De quién hablamos? ¿ De ellxs o de nosotrxs?.

Ya os comenté en este post, que con mis hijos pequeños me funciona el hablarles de mí, de mis experiencias, de mi día a día para que ellos me hablen de sus cosas. Compartir momentos, reflexiones y opiniones es algo maravilloso.

Esto no suele ser muy común, muchas son las madres y los padres que preguntan a sus hijos : ¿qué has hecho hoy? ¿Cómo te has portado? ¿Qué tal te ha ido?”  pero pocxs los que se sinceran y les dicen a sus hijxs: “Pues hoy yo he llegado tarde a trabajar, y he estado agusto a pesar de que la última hora se me ha hecho muy larga. Me arrepiento de haberle hablado mal a un compañero porque yo estaba nerviosa, le he  pedido perdón luego. Me he echado unas risas en el café…”

Si no compartimos con ellxs nuestras cosas, no pretendamos que ellxs nos cuenten las suyas.

A lo que iba. Estaba yo hablando con lxs chavalxs cuando una chica reconoció: “ mi padre me ha dicho que no beba (alcohol), y lo que me puede pasar si lo hago.” Yo imaginé que estaba hablando de los efectos que puede tener el alcohol, cómo nos afecta ,etc. Pero ella aclaró: “si lo hago, me castigará”.

  • No hablamos con nuestros hijxs de nosotrxs, sino sólo de ellxs.
  • No les favorecemos una actitud crítica y reflexiva ante la vida.
  • Les amenazamos con castigos.

Lo que se traduce en que esta chica, quizás no beba nunca; pero no por ser consciente del peligro que conlleva, sino por miedo al castigo. Y lo que es más probable: que si bebe, lo hará a escondidas, no lo reconocerá, no buscará ningún tipo de apoyo  en su padre en caso de que suceda algo.

Si queremos que el futuro de nuestrxs hijxs mejore, deberemos hablar con ellxs, compartir, confiar, escuchar, aprender de ellxs, informar, formar, acompañar, respetar.

Espero no olvidar las reflexiones que estoy haciendo estos días a medida que mi hija y mi hijo se hagan mayores. Espero no perder las costumbres que tengo y mejorarlas y aumentarlas, con el fin de criar personas autocríticas, responsables y con valores. Con la idea de criar personas felices.

“ te estoy tejiendo un par de alas, sé que te irás cuando termine…

… pero no soporto verte sin volar”

Andrés Castuera-Micher.

Si tienes hijxs en la adolescencia te dejo unos enlaces:

http://www.ninosdeahora.tv/index.php/blog/noticia/450

http://verne.elpais.com/verne/2015/10/28/articulo/1446039368_360430.html

http://as.bzzvid.com/api/ogShare.htm?creaId=511183&pId=528117&network=facebook

Un abrazo,

Judith.

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