¿AYUDAN LOS LIBROS DE AUTOAYUDA?

LIBROS

Los libros de autoayuda son, a veces, calificados como lectura de segunda categoría y en numerosas ocasiones se cuestiona su utilidad. La gran pregunta es ¿sirven para algo los libros de autoayuda?

Soy lectora habitual de estos libros e incluso te recomendé alguno aquí. Opino que hay buenos libros de autoayuda y otros no tan buenos, como ocurre en los demás géneros.

Un buen libro de autoayuda te servirá lo que tú quieras que te sirva, me explico: Si simplemente lo lees y lo guardas en una estantería te será de poca utilidad. Si lo lees, te quedas con lo que más te interesa y lo practicas, te enriquecerá mucho más.

Cómo crees que aprenderás a hacer exquisitos platos ¿leyendo un buen libro de cocina y guardándolo en el armario al terminarlo o practicando repetidamente después de haber leído las recetas? Lo que no se trabaja no se aprende.

Por otro lado, creo que cualquier género literario nos puede ayudar en nuestra vida. Por ejemplo, leer una novela te ofrece distintos puntos de vista al tuyo, te enseña otras maneras de resolver conflictos, otras formas de comunicación…

¿Qué te parece a ti?

Texto: Raquel Reguero

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El poder de las palabras; “tengo que…”

 

Me estoy releyendo el libro de “Cartas para Claudia” de Jorge Bucay. Me lo leí hace años y lo tenía abandonado en una de las estanterías del salón.

Hoy vengo a hablaros de una de las trampas del lenguaje que utilizamos sin darnos cuenta.

La carta número 7  del libro nos habla de la trampa del “tengo que”. Bucay nos explica que “tengo que” implica obligación, imposición, deber. Deberíamos replantearnos las palabra de “tengo que” y sustituirlas por ” elijo que, decido, quiero”. Esto nos ayuda a sentirnos plenamente responsables de nuestros actos. En el “tengo que” la responsabilidad queda fuera de nosotros.

Te propongo que realices el ejercicio que propone el autor: haz una lista de tus “tengo que….” y luego reemplaza esas mismas frases por “elijo, decido y quiero….” Te darás cuenta de las connotaciones que tiene una y la otra, de lo que nos hacen sentir unas frases y otras. Nos ayuda a realizar las cosas y sentir que aunque no sean lo que más nos guste, lo elegimos y pueden ser agradables.

Realmente hay pocos “tengo que…” en la vida.

Y recuerda que

el lenguaje estructura el pensamiento

Un abrazo,

Judith.

TENEMOS QUE HABLAR

TENEMOS QUE HABLAR

El otro día estaba hablando con una persona que se quejaba de la poca comunicación que había en su casa. Ella le echaba la culpa a la falta de tiempo y a lo poco que coincidían todos juntos.

En nuestra conversación fuimos buscando momentos al día en los que sí estaban todos. El momento elegido fue la hora de la cena. ¿Y qué les impedía hablar entonces? La respuesta fue concisa: la televisión.

A los pocos días vi un anuncio donde invitan a que la hora de la comida sea mucho más que comida, haciendo alusión a las conversaciones y risas que ocurren alrededor de la mesa. La solución que plantean es apagar el móvil.

Cuando yo era pequeña no había móviles y no teníamos televisión en la cocina que es donde comíamos. Pero también teníamos un gran enemigo de la comunicación en familia. En nuestro caso era la radio.

Con esto lo que te quiero decir es que siempre ha habido obstáculos para comunicarnos (me refiero a comunicación real, no virtual) y que si de verdad quieres hablar con los tuyos es fácil hacerlo. Es cierto que nuestras agendas están completas pero ¿no podemos aprovechar la hora de la comida o la cena para hablar? Todos comemos y cenamos a pesar de nuestras agendas.

La televisión, la radio y el móvil son herramientas fantásticas que nos ayudan y hacen compañía pero, lo que las hace más geniales todavía es el botón OFF que tienen. No hay excusa para la ansiedad, cuando te quedes solo puedes pulsar el ONN (o no). Tú eliges.

Texto: Raquel Reguero