5 ASPECTOS CLAVE SOBRE LA AMISTAD

AMISTAD

 Cuando nuestros hijos son pequeños nosotros, como padres, somos su mayor referente. Nos admiran, nos imitan, quieren ser como nosotros… somos sus héroes. A medida que van creciendo, sus amigos empiezan a ocupar un lugar muy importante quedándonos relegados a un segundo plano.

En la pubertad y adolescencia se identifican más con sus iguales que con sus padres. Esto les da seguridad al sentir que son muchos los que están pasando por la misma situación que ellos. Una situación nueva que les resulta extraña e incómoda en muchos momentos.

Que les acepten en el grupo es primordial pero también puede ser peligroso. No todo vale para ser aceptados y, por eso, sus padres les deberíamos aclarar qué es un AMIGO.

Cinco aspectos claves a tener en cuenta:

1.- La amistad se basa en la confianza. Si no estás seguro de poder decir o hacer ciertas cosas delante de esa persona, no es tu amigo.

2.- Nadie te puede obligar a que seas amigo de alguien y tampoco puedes obligar a nadie para que sea tu amigo. La amistad es voluntaria, tú eliges a tus amigos y los demás elegirán a los suyos.

3.- El amigo te aprecia y te quiere. Quien te propone hacer algo que te perjudica no es tu amigo. Quien  te insiste para que fumes o tomes drogas, por ejemplo, no es tu amigo.

4.- El amigo te acepta como eres, con tus virtudes y defectos. No te pide que mientas o actúes. Por ejemplo, quien te pide que robes para demostrar tu valor no es tu amigo.

5.- Quien habla de ti a tus espaldas no es tu amigo. Un amigo te dirá a ti aquello tuyo que no le gusta y te aconsejara para que mejores.

Creo que es importante explicar estos cinco aspectos a los niños para que no se dejen manipular por otros que, presentándose como amigos, pueden hacerles daño.

” – ¿Quieres demostrarme que estás a mi lado? Bien.- Extendió hacia mí el vaso que tenía en la mano-. Pues bebe.

Se me revolvió el estómago cuando el fuerte olor del alcohol llegó a mi nariz.

– Eso no te va a demostrar nada.

– Te equivocas, si lo haces estarás rompiendo una de tus preciadas normas, esas que te enseñaron tus padres.- Señaló la bebida-. Vacía este trozo de plástico y de múestrame que yo soy la persona que más te importa.”

Fragmento del libro “Bajo mi piel” de Nidia Represa Martínez.

Texto: Raquel Reguero

Cómo eliminar las etiquetas.

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Ya hemos hablado en alguna ocasión del daño que puede causar etiquetar a nuestrxs hijxs.

Las etiquetas van consolidando nuestro autoconcepto, determinan nuestra conducta, y pueden mermar nuestra autoestima. Por esto es importante que intentemos eliminar las etiquetas que ponemos a nuestrxs hijxs.

Sin embargo a veces es difícil no etiquetar. Estamos tan acostumbrados a hacerlo que lo realizamos sin darnos cuenta.

Una estrategia que a mí me suele funcionar es sustituir el verbo “ser”, por el verbo “estar”. “Estás vagx” en vez de “eres vagx; “estás movidx” en vez de “eres movidx”.  “Ser” implica una cualidad intrínseca a ti, que no puedes modificar, eres alto o bajo, rubio o moreno. Sin embargo el “estar” implica un estado que puedes modificar en cualquier momento.

Otra de las estrategias que intento aplicar es la de sustituir calificativos, por otros similares pero con connotaciones menos negativas. Por ejemplo: En vez de decir: “Eres muy pesado”, decir: “Estás muy insistente hoy”. O “Eres un vago” por “estás perezoso”.

¿Notas la diferencia? ¿ qué estrategias utilizas tú para no etiquetar a tus hijxs?

Ofrece estas herramientas a las personas que suelen estar con tus hijxs, para que ellxs tampoco les etiqueten.

Un abrazo,

Judith.

¿PARA QUÉ TE QUEJAS?

QUEJAS

Últimamente estoy inmersa en un ambiente donde las quejas son constantes. Uno se queja porque el otro hace, el de delante se queja porque el de atrás no hace, el de la izquierda se queja porque el de la derecha dice, el de arriba se queja porque el de abajo no dice… Quejas y quejas y más quejas.

¿Te has dado cuenta de que la queja es tan contagiosa como la gripe? Empieza uno y los demás siguen con más quejas. Parece, además, que cada cual busca la queja más grande, más justa, más mejor (como dirían algunos).

Y, como ocurre con las epidemias de gripe, el ambiente se vuelve difícil, espeso, incómodo, la temperatura aumenta… Incluso es posible que necesites un analgésico para aliviar tu dolor de cabeza. Un lugar donde seguramente no te guste estar.

Ahora te hago la pregunta que tanto me gusta: “¿Para qué te quejas?”. La mayoría de las veces la queja viene porque hay algo que quieres y no te dan. Así que la respuesta sería “me quejo para que me den”.

¿No conseguirías más pidiendo que quejándote? Es difícil que los demás sepan lo que quieres sino lo pides. El pedir no te asegura que te lo vayan a dar pero, es el primer paso.  Lo más eficaz suele ser empezar por el principio. El tiempo que perdemos quejándonos podríamos aprovecharlo buscando soluciones.

Otra cosa que me gustaría destacar es que nos solemos quejar ante personas que no pueden darnos lo que estamos buscando. Como desahogo está muy bien pero, sino pedimos a quien nos puede dar no podremos salir del círculo de la queja y del ambiente “griposo”.

¿De verdad quieres seguir en ese ambiente? ¿Para qué te quejas? Pide a quien te puede dar. Puedes recordar la fórmula para pedir en este texto.

 “Las quejas son el lenguaje de la derrota.” Frank Grane

Puedes escuchar esta entrada en https://www.ivoox.com/11008060

 Texto: Raquel Reguero