CLASIFICAR LAS EMOCIONES

CLASIFICAR EMOCIONES

El tema de las emociones me fascina. Saber identificar nuestras emociones me parece fundamental para hacer una buena gestión de ellas. El saber gestionarlas es muy importante para ser felices.

Esa fascinación ha hecho que lea mucho sobre el tema y que vaya a unas cuantas charlas y talleres para aprender más. Algo que he leído y he escuchado hasta la saciedad es que las emociones no son ni buenas ni malas, ni positivas ni negativas. Todas son necesarias y cumplen una función.

Pero a la vez que decían esto, un poco más avanzado el discurso, aparecía el término emoción negativa, o mala, o buena o positiva. Para mí era algo contradictorio.

Debido a esa contradicción que sentía, empecé a referirme a las emociones como agradables o desagradables. Es el término que uso en mis charlas y en mis sesiones.

En una de esas sesiones, un chico expresó su asombro al oír esa clasificación. Nunca la había oído y le había quitado un gran peso de encima, según sus palabras.

Cuando hablamos de emociones negativas, aunque previamente hayamos dicho que no lo son, tratamos de evitarlas. ¿Quién quiere algo negativo o malo? Intentar evitar lo que es inevitable produce mucha frustración. Nadie puede dejar de sentir.

Por eso te invito a que hables de emociones agradables cuando te refieres a aquellas que te gusta sentir, y de emociones desagradables para señalar las que no te gusta experimentar. Notarás la diferencia.

Texto: Raquel Reguero.

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Cómo despertar la curiosidad.

Soy de las que piensan que la curiosidad es una de esas capacidades innatas que vamos perdiendo por no usarla. Y creo que es una de las capacidades más importantes que tenemos que cuidar en lxs niños y en lxs mayores.

Hoy os vengo a hablar de un recurso que me está gustando mucho.

Hace poco una amiga me habló del libro “Atlas del Mundo. Un insólito viaje por las mil curiosidades y maravillas del mundo”. Mi hija mayor está haciendo en la ikastola un proyecto sobre los continentes , así que qué mejor momento para hacerme con él.

En él vienen muchos países del mundo y datos sobre ellos: la fauna y flora típica, la alimentación, la población, la superficie,etc.

Al tener muchas imágenes puedes también crear tus propias historias. O situar en los diferentes países los protagonistas de los cuentos preferidos de lxs niñxs.

Pero lo que más me gusta es que despierta la curiosidad de mayores y pequeños, haciendo que corras rápidamente a una enciclopedia o al buscador de google para descubrir más y más.

Sin lugar a dudas una muy buena recomendación.

Un abrazo.

Judith.

DAME TIEMPO

DAME TIEMPO

 Hoy os voy a contar un cuento.

Erase una vez un niño muy activo. El médico le dijo a su madre que necesitaba sacar toda la energía que tenía dentro y, la mejor manera de hacerlo era practicando deporte. Así que le apuntaron a natación, a karate y a futbol.

La agenda del niño se veía de lo más completa. Por la mañana al cole, al medio día corriendo a casa para comer y hacer los deberes de las asignaturas que había tenido esa mañana y vuelta al cole. Al salir a la tarde, caminando hacia la piscina o el gimnasio, según el día, aprovechaba para comer el bocadillo. Cuando terminaba la práctica deportiva, ducha y para casa. Acabar los deberes que faltaban, cenar y a la cama

Ese era el día a día hasta que un dolor de oídos le impidió ir a nadar una semana. En lugar de ir a la piscina, un día se quedó en el patio jugando con sus amigos y otra tarde puedo jugar con su hermano en casa. Descubrió algo que hasta ese momento ni se le había ocurrido: ¡Le gustaba jugar!

Así que fue donde su madre y le dijo: “Mamá, no quiero ir más a natación. Quiero tener tiempo para jugar”

TIEMPO es una de las palabras mágicas en la crianza de los niños. Necesitan tiempo para jugar, para aprender, para comer, para aburrirse, para vivir… para crecer. Muchas veces nos olvidamos de darles ese tiempo que ellos necesitan y que, si prestamos atención, nos están pidiendo.

A partir de este cuento, basado en una historia real, se pueden sacar varias moralejas: la importancia del tiempo, la necesidad del juego, las consecuencias de llevar al extremo los consejos…

¿Has sacado alguna otra conclusión?

Texto: Raquel Reguero.

QUÉ HACER ANTE LA SOSPECHA DE UN TRASTORNO.

 

Niño, Otoño, Soportar, Hojas, Chico, Amarillo

Cada vez son más lxs niñxs de mi alrededor lxs que son evaluados para un posterior diagnóstico de algún trastorno, ya sea Trastorno de Espectro Autista (TEA), Trastorno por Deficit de Atención con o sin Hiperactividad (TDA/H),etc.

No soy especialista, y no es mi intención entrar en el debate de si realmente existen esos trastornos, si todos lxs niñxs diagnosticadxs realmente lo son o no. Mi intención es reflexionar sobre la problemática.

Si bien es cierto que en cada vez más foros, comunidades, escuelas y padres/madres defendemos que cada niñx es únicx y que tiene su ritmo propio; lo cierto es que enseguida ponemos la voz de alarma cuando vemos que algo no entra dentro de la “normalidad”, de lo “habitual”. Los “otros percentiles” los llamo yo.

El sistema sanitario y de servicios sociales tiende a clasificar y etiquetar cada circunstancia para poder ofrecer un tratamiento o un servicio. Y la gran mayoría tendemos a realizar esa clasificación. “Este niño todavía no habla”, “ a esta niña le gusta jugar sola, no se relaciona”, “este niño es muy movido, no para”; y así un largo etcétera.

Pero de lo que hoy quiero reflexionar es sobre el poco tiempo y espacio que dejamos a lxs niñxs para que puedan evolucionar como ellxs mismos necesiten. Los profesionales nos aconsejan el/la  logopeda, la atención temprana, la musicoterapia, la terapia sensorial y no sé cuántas cosas más, con la mejor de las intenciones; para que si realmente tienen un diagnóstico de x trastorno puedan evolucionar de forma más positiva.

Lo que sucede es que en la mayoría de los casos no pensamos en las consecuencias de stress que conllevo eso para los padres/madres. La angustia de no saber qué tiene tu hijx, de si estás haciendo lo adecuado, de no parar en todo el día para poder ofrecerle los recursos que quizás le vendrán bien en el caso de que tenga dicho trastorno.

A veces me pregunto, si no sería mejor dejar que el tiempo pasase, de darle la oportunidad de ver la evolución de la criatura, que se siga desenvolviendo en un entorno de armonía, y seguridad de sus padres. Dejarnos de tantas terapias, de tanto caos por si acaso; de crear tantas dudas en los padres y madres , tanta angustia acumulada.

Quiero apoyar con este escrito a todas las familias que han hecho lo imposible por darle a sus hijxs sospechosos de sufrir algún trastorno todo lo que les han aconsejado. Los que han dado la vuelta a su propia agenda para poder acudir a todos los talleres de estimulación. Y también quiero apoyar a esas familias que debido a la angustia y caos que todo el proceso suponía, han decidido paralizar los talleres, las estimulaciones tempranas y la musicoterapia, y han optado por intentar calmar su angustia y cuidar la armonía familiar. A todas ellas mi admiración.

Un abrazo,

Judith.

¿CÓMO PINTÉ MI CARRO DE COCINA?

PINTAR CARRO

 

No voy a hablaros de decoración ni de manualidades como puede parecer por el título. De decoración todavía no hemos hablado en este blog pero de manualidades si, puedes recordarlo aquí.  Lo que os quiero contar tiene que ver con la gestión del tiempo y la manera de organizarnos. Sobre esto escribimos más aquí  y aquí 

Vamos al asunto en cuestión. Resulta que hace muchos meses compré un carro de madera para la cocina y tenía intención de personalizarlo dándole un poco de color. Calculé que me llevaría un par de horas la primera capa de pintura y algo menos la segunda. Y aquí vino el problema: ¿Cuándo tengo dos horas para dedicarle? Así que el carro seguía sin pintar después de tantos meses.

Hasta que un día, aburrida de ver el carro tan soso me dije: “¿Quién ha dicho que tengo que estar dos horas seguidas pintando? ¿Qué ocurriría si voy pintando hoy media hora, mañana quince minutos y así sucesivamente? “

Así lo hice. Cada día que tenía un rato libre, unos días más largo y otros más corto, lo dedicaba a pintar. ¡Ahora tengo un carro lleno de color!

Con todo esto lo que te quiero decir es que no te ciegues pensando en hacer una tarea larga de seguido sino dispones de tanto tiempo. Divídela en fracciones según tu agenda. Así la terminaras haciendo, de la otra manera lo irás dejando sin hacer a la espera de un mejor momento que difícilmente llegará.

Esto sirve para todo. No esperes a tener media hora para limpiar los cristales. Si hoy tienes quince minutos y mañana otros quince, puedes hacerlo. No esperes a tener una hora para ir al supermercado. Si ahora tienes veinte minutos aprovéchalos y mañana terminas de llenar el frigorífico y si no, pasado mañana.

¿Qué te parece? ¿Te animas a practicarlo?

Texto: Raquel Reguero