LIBROS Y MAS LIBROS

LIBROS ADOLESCENTES

 Ha llegado el verano, las vacaciones vendrán pronto (sino las tienes ya), los horarios se flexibilizan, las obligaciones se relajan… Es un momento estupendo para leer, aunque te recomiendo que no dejes de hacerlo durante el resto del año.

Ya hemos hablado de libros en otras entradas. Libros sobre crianza, libros de autoayuda y hasta algún libro infantil. Hoy me apetece dedicarme a los libros sobre adolescentes que me han gustado. Son los siguientes:

 –“Adolescentes. Qué maravilla. “de Eva Bach Cobacho. La autora, además de pedagoga y maestra, es madre de dos hijos. En el momento de escribir este libro, la adolescencia del mayor había superado su punto álgido lo que le da un punto de maestría a sus capítulos. Me he apuntado varias frases para utilizar con mis hijos adolescentes, cuando lo sean, en situaciones concretas.

 –“Inteligencia Natural. Adolescencia” de José Carlos Aranda. La adolescencia se asocia en muchas ocasiones a problemas y discusiones. En este libro nos hablan de OPORTUNIDAD. Un buen texto para tener una visión más amable de esta etapa tan importante en la vida de las personas.

 –“Tormenta Cerebral” de Daniel J. Siegel. Se trata de la continuación de “El cerebro del niño” que ya os recomendé aquí. En este caso se centra en el periodo que transcurre entre los doce y veinticuatro años. Echa por tierra varios mitos que estamos acostumbrados a escuchar. Me quedo con la idea de que un adolescente es como un edificio que se está rehabilitando, muchas veces la fontanería que antes funcionaba queda temporalmente fuera de servicio. La buena noticia es que la remodelación es un proceso cuyo objetivo es crear y mejorar el funcionamiento de todo.

Estas son mis recomendaciones. ¿Cuáles son las tuyas?

Texto: Raquel Reguero

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Cómo aumentar la atención en lxs niñxs.

Modelo, Arsa, Aroni, Fotografía

Muchas veces he intentado que mi hija se mantuviera tranquila y disfrutase  de las pequeñas cosas que hacen especial cualquier momento. Algo así como lo que nos proponen en el libro  “tranquilos y atentos como una rana“.

Muchas veces he fracasado. Unos segundos de silencio, de intentar tomar conciencia de lo que estaba viendo y sintiendo y a lo poco: “Ama, me aburro”.

Yo intentaba transmitirle la magia del momento, los colores intensos, los olores, las sensaciones de la temperatura; pero mi entusiasmo no se traducía en el suyo.

Este año he dado con una herramienta que nos ha permitido si no todo, gran parte de eso. Rescatamos una cámara fotográfica, y enseguida se emocionó con la idea de utilizarla ella y sacar sus propias fotografías.

El sacar fotografías le permite centrarse en todo aquello que está a su alrededor: el cielo, las nubes, las personas, las hojas, los árboles, su hermano, el chicle pegado en la acera, la papelera rota… y va disfrutando de todas estas maravillas fotografiandolas.

¿Cómo consigues tú que tus hijxs tomen conciencia de lo que ven? Te espero en comentarios.

Un abrazo,

Judith.

BUSCANDO CULPABLES

BUSCANDO CULPABLES

Nunca me ha gustado que me hagan análisis de sangre. Mis experiencias en este terreno han sido desagradables la mayoría de las veces. Pensaba que siempre me tocaba la enfermera más torpe porque, lo habitual era que me tuvieran que pinchar dos o tres veces has  que encontraban la vena. Hubo una vez que incluso me pincharon en la muñeca.

Con esa mala suerte, cada vez que el médico me mandaba hacer un análisis de sangre me ponía a sudar. ¿Por qué nunca me tocaba el enfermero que sabe sacar a la primera?

Hasta que un día el enfermero Joseba me sacó sangre. ¡A la primera! Pero no sin antes comentar: “¡Qué venas más difíciles tienes! Además de finas son muy flexibles y, cuando parece que ya la has pillado, se escapa.”

Esto me hizo reflexionar que quizás me precipité cuando califiqué de torpes a los profesionales que me habían atendido en otras ocasiones. El problema no estaba en ellos sino en mí, concretamente en mis venas.

Con esto lo que me gustaría enseñarte es que muchas veces buscamos la causa o un culpable de nuestros problemas fuera de nosotros, cuando realmente lo tenemos en nuestro interior.

Y la buena noticia es que si está en nuestro interior solo depende de nosotros mismos arreglarlo. No hace falta que crucemos los dedos para que los demás hagan lo que les pedimos pensando que esa será la solución.

Así que te invito a que antes de culpar a los demás, te mires tus venas y seas sincero contigo mismo. ¿Qué te parece?

Texto: Raquel Reguero

Cómo viajar con niñxs.

Tranvía, De Transporte, Medios De TransporteSe acercan las vacaciones. Y con ellas el tiempo libre, las excursiones y los viajes.

Hasta este año las vacaciones que habíamos realizado habían sido a campings cerca de la playa, para desconectar y que los niñxs pudiesen descansar y jugar. Sin embargo este año en Semana Santa nos decidimos a hacer un viaje más turístico.

No sabíamos si los niños ( casi seis años la mayor y tres el pequeño) iban a disfrutar, o si se iban cansar y aburrir. Pero decidimos hacer la prueba. Maletas al coche y nos fuimos a Lisboa.

Sólo el viaje era ya toda una prueba de fuego: 8 horas de coche sin tablet. He de decir que superaron con creces el reto. Canciones un rato; juegos tipo veo,veo; inventar historias;pintar; dormir un rato…

Una vez allí teníamos claro que no podíamos ver todo lo que hubieramos visto si hubieramos ido sólo mi marido y yo. La clave estaba en no agobiarse y disfrutar de cada momento. El transporte público ayudó a poder ver casi todo lo que nos habíamos planteado sin que lxs niñxs se cansasen demasiado, y elegimos también actividades y monumentos para ver que a ellos les resultaban  llamativos y curiosos.

A la hora de las comidas entrábamos a cualquier lado con ellxs, desde una pizzería un día para cenar hasta un restaurante de cinco estrellas otro día para comer un menú. No somos amigos de enchufar a los niños con los móviles. Lo importante en nuestro caso era llevar en la mochila unos cuadernos y unos bolígrafos para que pudiesen dibujar y “escribir” mientras esperaban entre plato y plato. Los típicos libros de pegatinas también nos suelen resultar muy bien es estos casos. Permite que los niñxs no molesten en el restaurante, pero que estén entretenidos.

Y otro punto importante es hablar con ellos. Si dedicamos toda la hora de la comida a hablar con nuestra pareja de nuestras cosas ellos se aburren y es cuando empiezan a comportarse de manera que pueden molestar a los demás. Hay tiempo para todo.

¿Y tú? ¿cómo viajas con tus hijos? Te espero en comentarios.

Un abrazo.

Judith.