BUSCANDO CULPABLES

BUSCANDO CULPABLES

Nunca me ha gustado que me hagan análisis de sangre. Mis experiencias en este terreno han sido desagradables la mayoría de las veces. Pensaba que siempre me tocaba la enfermera más torpe porque, lo habitual era que me tuvieran que pinchar dos o tres veces has  que encontraban la vena. Hubo una vez que incluso me pincharon en la muñeca.

Con esa mala suerte, cada vez que el médico me mandaba hacer un análisis de sangre me ponía a sudar. ¿Por qué nunca me tocaba el enfermero que sabe sacar a la primera?

Hasta que un día el enfermero Joseba me sacó sangre. ¡A la primera! Pero no sin antes comentar: “¡Qué venas más difíciles tienes! Además de finas son muy flexibles y, cuando parece que ya la has pillado, se escapa.”

Esto me hizo reflexionar que quizás me precipité cuando califiqué de torpes a los profesionales que me habían atendido en otras ocasiones. El problema no estaba en ellos sino en mí, concretamente en mis venas.

Con esto lo que me gustaría enseñarte es que muchas veces buscamos la causa o un culpable de nuestros problemas fuera de nosotros, cuando realmente lo tenemos en nuestro interior.

Y la buena noticia es que si está en nuestro interior solo depende de nosotros mismos arreglarlo. No hace falta que crucemos los dedos para que los demás hagan lo que les pedimos pensando que esa será la solución.

Así que te invito a que antes de culpar a los demás, te mires tus venas y seas sincero contigo mismo. ¿Qué te parece?

Texto: Raquel Reguero

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