LOS DEBERES

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Últimamente me están llegando noticias por varios medios sobre el tema de los deberes que mandan en el colegio para realizar en casa. Hasta Ikea se ha apuntado al debate con su anuncio Salvemos las cenas .

Deberes si o deberes no, es el dilema que se plantea. Me parece un tema muy interesante pero, desde mi punto de vista, no deja de ser la punta del iceberg. Se esconde algo mucho más grande en el fondo.

Si las clases se basan en la mera escucha por parte del alumno a la explicación del profesor y a la realización de ejercicios repetitivos en su cuaderno, el tener o no tener deberes no creo que les ayude a aprender más o menos. Porque, lo que queremos es que nuestros hijos aprendan ¿no?

La motivación es indispensable para aprender. Desde que nacemos estamos hipermotivados (si se puede decir así). Fíjate en todas las cosas que has aprendido sin que nadie te obligara a hacerlo: andar, hablar, jugar… ¿Fomenta la escuela la motivación?

Otro factor que influye mucho en el aprendizaje es la creatividad. Motivación y creatividad son dos factores fundamentales con los que todos nacemos y el sistema educativo normalizado ahoga. Además, una curiosidad, motivación y creatividad es lo que más valoran la mayoría de los empresarios a la hora de seleccionar personal hoy en día.

Piensa en todo esto. Hay muchos temas sobre los que trabajar en el sistema educativo normalizado actual. Que el tema de los deberes no desvíe tu atención sobre lo que es urgente tratar.

Texto: Raquel Reguero

Que no soy yo, que eres tú.

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“Que no, que no debería ser así. Que yo no he hecho nada. Que eres tú, que es tu problema, que es tu educación , que es tu machismo. Que eres tú el que miras de forma asquerosa. Que no soy yo, ni mis piernas , ni mis tetas, ni mi pelo, ni mi forma de vestir. Que eres tú. Que es tu problema. Que ere tú el que das asco, con esa mirada, con esos comentarios bajos, pero que sabes perfectamente que te oigo. Que eres tú, que es tu problema, si no te enseñaron o no aprendiste a respetar a las demás. Que no eres más que yo, que tu comportamiento lo demuestra, que eres menos, mucho menos. Que no soy yo la que tiene que mirar para abajo, que eres tú, que das asco.”

Hacía tiempo que no sentía esa sensación. Hacía tiempo que no era objeto de esas miradas y comentarios que muestran el machismo que hoy en día hay en nuestra sociedad.  Antes sí, cuando era más joven, me miraban, me juzgaban, mi decían los mal llamados piropos. No es que yo sea guapa, o fea, resultona o del montón; lo que pasa es que estas personas se sienten con la autoridad para poder opinar y juzgar a los demás, se sienten superiores cuando realmente no lo son. Hacía tiempo que no me sentía así. Ayer otra vez. Otra vez me hizo recordar que no hay igualdad. Ni por asomo. Que el machismo se cuela por donde menos te lo esperas. Que está ahí, a la vuelta de la esquina. En tu propia casa aveces. Que tenemos que estar con los oídos lavados y las legañas quitadas para oir y  para ver. Que está ahí. ¿No lo ves? No, no es que sea una paranoica, es que está ahí, ¿no lo ves? No, no es que haya leído a unas pocas feministas y me hayan convencido, llevado a su terreno; es que el machismo está ahí, ¿no lo ves?

Me uno a esta iniciativa de slowomen.es

Abrazos,

Judith

ASÍ SOY YO

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Últimamente el blog se ha vuelto más personal como contamos en nuestra página de presentación . Por eso hoy te cuento algo muy mío, no hay consejos ni sugerencias. Es una excusa perfecta para que me conozcas un poco más.

Soy muy fan de una bloguera que actualmente está pasando un momento delicado. Me refiero a Belén Canalejo de Balamoda . De vez en cuando, publica post contando cosas que le gustan y cosas con las que no disfruta tanto. Currently loving y Currently f*ing hating lo llama.

En honor a ella voy a escribir cuatro cosas que adoro y cuatro que me gustan menos. Me encantaría que ella pudiera leerlo y sacarle una sonrisa (o una lagrimilla que, a veces también sientan muy bien.)

Empecemos por lo menos gratificante:

-No soporto que la gente deje las cosas fuera de su sitio. Me pasa en casa, en el trabajo o donde sea. ¿Por qué si coges el lápiz del bote, cuando acabas de usarlo, lo dejas sobre la mesa? Si cuesta el doble de trabajo, fíjate: de la mano al bote versus de la mano a la mesa y de la mesa al bote. ¿Te das cuenta?

-Los gritos en general son una tortura pero la situación particular de decirle a alguien que no grite gritando es absurda. ¿Te has fijado?

-Que me hagan esperar en la consulta del médico más de cinco minutos me parece una falta de respeto. El tiempo de todos es valioso por eso no me gusta perderlo ni hacerlo perder a los demás.

-Que suene el teléfono en medio de una conversación me parece muy impertinente. ¿Por qué tengo que dejar de hablar con quien ha venido a verme y tengo que darle prioridad a la llamada? Hay que respetar el turno, me enseñaron de pequeña y me lo he tomado muy en serio.

Bueno, ahora doy paso a lo bueno buenísimo para quedarnos con un estupendo sabor de boca.

-El sol. Lo necesito. Me da energía. Me da la vida. Siempre digo que nací en el sitio equivocado porque aquí el verano es cortito pero, por otro lado, adoro mi ciudad.

-El arroz. En todas las versiones que lo he probado me gusta. El arroz con carne que hace mi madre juega en otra división.

-Los abrazos con sentimiento. Subrayo sentimiento. Esos que te llenan cuando necesitas que te llenen y te vacían cuando necesitas vaciarte. Creo que todos lo entendéis y no es necesario una amplia explicación.

-Aprender. Siempre tengo que estar aprendiendo. En cursos, charlas, talleres, de manera autodidacta… Mi cabeza siempre está buscando qué aprender y disfruto mucho con ello.

Y con este “subidón” me despido. Me encantaría saber qué te gusta a ti.

Texto: Raquel Reguero

Y la vida te pone del revés.

Picture by Ryan McGuire

Y la vida te pone del revés. Sin previo aviso. Nunca estás preparada para que las tornas cambien, porque tu cabeza dice que las tornas no pueden cambiar. Pero lo hacen. Y las personas que te han cuidado durante 35 años, se vuelven vulnerables, y ahora eres tú más que nunca la que tienes que cuidar de ellos.

Nunca estamos preparados para ver sufrir a nuestros padres. La lógica nos dice que son ellos los que nos van a acunar siempre. Los que vas a encontrar cada vez que te caigas y te quieras volver a levantar. Pero las tornas cambian. Sin previo aviso.

La vuelta a la tortilla, y todo del revés. Te encuentras preocupada por tus padres, por cómo estarán, qué puedes hacer, cómo les puedes cuidar.  Y a veces no puedes hacer gran cosa. Estar. Estar es lo más importante. Siempre estar para poder agarrar, levantar y sonreír.

Con los pies en la cabeza y la cabeza en los piés. ¿por qué nadie me aviso de que esto iba a suceder? Sí, me lo dijeron, lo escuché. Pero no lo creí. Yo solo soy una niña de 35 años.

Abrazos,

Judith