Y la vida te pone del revés.

Picture by Ryan McGuire

Y la vida te pone del revés. Sin previo aviso. Nunca estás preparada para que las tornas cambien, porque tu cabeza dice que las tornas no pueden cambiar. Pero lo hacen. Y las personas que te han cuidado durante 35 años, se vuelven vulnerables, y ahora eres tú más que nunca la que tienes que cuidar de ellos.

Nunca estamos preparados para ver sufrir a nuestros padres. La lógica nos dice que son ellos los que nos van a acunar siempre. Los que vas a encontrar cada vez que te caigas y te quieras volver a levantar. Pero las tornas cambian. Sin previo aviso.

La vuelta a la tortilla, y todo del revés. Te encuentras preocupada por tus padres, por cómo estarán, qué puedes hacer, cómo les puedes cuidar.  Y a veces no puedes hacer gran cosa. Estar. Estar es lo más importante. Siempre estar para poder agarrar, levantar y sonreír.

Con los pies en la cabeza y la cabeza en los piés. ¿por qué nadie me aviso de que esto iba a suceder? Sí, me lo dijeron, lo escuché. Pero no lo creí. Yo solo soy una niña de 35 años.

Abrazos,

Judith

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