HABITOS QUE ME HACEN SENTIR BIEN (I): LEER

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Se me ha ocurrido escribir sobre varios hábitos que tengo que me ayudan a sentirme bien. Os los iré contando en distintas entradas por si pueden daros alguna idea. Voy a empezar con el hábito de LEER.

Desde pequeña me ha gustado mucho leer y he leído siempre que he podido. Mi madre cuenta una anécdota al respecto de cuando yo era niña:

“En clase os decían que leyerais lo que os gustara. La única condición era que teníais que entregar un resumen a la profesora cada vez que acababais un libro. Tú le llevabas un resumen casi todas las semanas hasta que un día volviste del colegio muy enfadada. Resulta que la profesora te había dicho que hacías trampas: o te estabas inventando los resúmenes o los copiabas de la contraportada del libro. Era imposible que leyeras tanto.

Tenías tal disgusto que fui donde ella para decirle que no mentías. Que leías todos esos libros porque te gustaba muchísimo. La profesora te pidió perdón y seguiste leyendo y entregando resúmenes semanales.”

He continuado con esa afición a la lectura desde entonces. Lo dejé un poco abandonado durante la época universitaria ya que tenía tanto que leer por obligación que en mi tiempo libre prefería hacer otras cosas. Después lo retomé.

Ahora mismo leo todos los días. Leo por puro placer. Es mi momento de desconexión. Cuando me acuesto, por lo menos leo 30 minutos y eso me permite descansar a pierna suelta, como suele decirse. Por muy tarde que sea, ese momento es algo vital para mí.

Así que si voy a dormir fuera de casa, no puede faltarme un libro junto al pijama y el cepillo de dientes.  ¿Me recomiendas alguno?

Texto: Raquel Reguero.

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EN LA ERA DE LAS PANTALLAS

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Hace unos años me encontré con una situación curiosa: Cuando castigaba a mi hijo sin ver la televisión (porque yo también he usado el castigo como contaba aquí ) él era capaz de jugar a un montón de cosas sin protestar. Sabía que no podía ver los dibujos animados y ni los pedía. Ocupaba su tiempo en otras actividades.

En cambio, los días que no había restricción era capaz de ver la televisión durante horas y no se le ocurrían más cosas que hace. Parecía otro niño. Daba miedo, como si le hipnotizara la pantalla.

Así que decidí poner un horario limitado para ver los dibujos. Después de hablar con él, juntos llegamos a la conclusión de que a las 19.30 era buena hora para comenzar a ver la televisión siempre que antes estuvieran los deberes hechos y la habitación recogida.

Actualmente, antes de esa hora juega a lo que se le ocurre y no echa en falta la televisión, ni la menciona.

Hay gente que piensa que es una norma muy rígida pero, a mi me ha funcionado para que mis hijos no sean abducidos por una caja conectada a la red. ( con caja conectada a la red amplío el término para referirme no solo a la TV sino también al ordenador, PSP o similares, tablet, móvil…)

¿Te has encontrado con la misma dificultad? ¿Cómo lo has superado?

Texto: Raquel Reguero