HABITO IV: ESCRIBIR

ESCRIBIR

 

Escribir me ha gustado desde niña, parecido al hábito de leer que os comentaba aquí. Todavía guardo mi primer diario que comencé con 12 años. Además de escribir vivencias, sentimientos y sueños en mi diario; también inventaba cuentos en un cuaderno. Es una pena que éste no lo conservara.

Según he ido creciendo he continuado con esta afición. Mantengo un diario, escribo en este blog, he inventado cuentos para mis hijos (podéis escuchar uno que compartí en Ivoox aquí) y he redactado muchas hojas que luego he tirado.

Para mí escribir es un placer y una terapia. Escribo porque me gusta y disfruto con ello. Además, hay momentos en los que se convierte en una necesidad. Situaciones complicadas, ideas enredadas, enfados… En esos momentos, parar y plasmar lo que pienso y siento en un papel me ayuda a ordenar mi cabeza y a sacar el bloqueo que tengo. Es una terapia barata y eficaz.

No me preocupa si escribo bien o lo hago mal, no aspiro a publicar un libro. Escribo lo que me sale de dentro sin muchas florituras (apenas repaso y corrijo). Me identifico perfectamente con la frase de Isasaweis “escribo como me nace”.

Texto: Raquel Reguero

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HABITO III: ORDEN

HABITO II ORDEN

 

Hoy os cuento otro hábito que me hace sentir bien: Tener la casa limpia y recogida. Para ser sincera, no me gusta limpiar y ordenar (el acto en sí me parece cansado y aburrido) pero el resultado del orden y la limpieza me da sensación de paz, tranquilidad y buena energía.

Hace tiempo dedicaba los sábados a la mañana a limpiar, durante la semana solo trataba de dejar cada cosa en su sitio después de usarla para mantener el orden. Ya os conté aquí  que no me gustan las cosas fuera de su sitio.

Luego, decidí dejar los fines de semana libres para dedicarlos a otras actividades más familiares y divertidas, así que cada día de la semana dedicaba unos minutos a una estancia de la casa. De esta manera, para el sábado ya había pasado trapos, bayetas, escobas y fregonas por todos los lados.

Actualmente, concentro en dos días la limpieza de la casa. Mis obligaciones y horarios me permiten hacerlo de esta manera y así me funciona muy bien. No me da la sensación de estar limpiando todo el rato, como me pasaba cuando lo hacía todos los días, y sigo teniendo los fines de semana libres.

Da lo mismo la fórmula que utilices. La mayoría de las veces está condicionada por los horarios de trabajo o del cole de los niños. Lo importante es que no haya demasiado polvo en los muebles, te veas reflejada en el espejo, no haya migas por el suelo y cada cosa esté en su sitio.

De esta manera es como yo disfruto de mi casa. Seguro que no es la más grande y posiblemente no se la más bonita pero, para mí es mi refugio, mi hogar y el lugar donde quiero estar.

Texto: Raquel Reguero