HÁBITOS QUE ME HACEN SENTIR BIEN (V): AGENDAR

AGENDAR

 

No sé si ya os lo he contado pero si no, os lo digo ahora: soy una loca de las agendas. El tema de la papelería en general me entusiasma pero las agendas me fascinan y me ayudan mucho en mi vida.

Además de la agenda del trabajo, que parece algo usual, yo utilizo otra agenda para la casa donde apunto todo lo que tengo y quiero hacer que no tiene que ver con mi trabajo remunerado.

Todos los domingos completo la semana que va a empezar y, de esta manera, libero mi cabeza de todas aquellas citas que tengo y busco hueco para aquellas actividades que quiero hacer.

Además de para desocupar mi cabeza, me sirve para aprovechar mejor el tiempo. Me he dado cuenta de que consigo ser más eficiente si utilizo esta herramienta.

Algo fundamental cuando escribes en una agenda las tareas pendientes, es mirar luego cada día qué tienes anotado. Más de una persona me ha comentado que ella escribe en la agenda pero luego no la mira. De poco me serviría a mi apuntar los domingos y no volver a abrirla hasta el siguiente fin de semana.

Otra cosa que me produce un inmenso placer es marcar con un V cuando la tarea está terminada (terminada de verdad ¿eh?).

¿Te resultan útiles las agendas a ti?

Texto: Raquel Reguero

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HABITO IV: ESCRIBIR

ESCRIBIR

 

Escribir me ha gustado desde niña, parecido al hábito de leer que os comentaba aquí. Todavía guardo mi primer diario que comencé con 12 años. Además de escribir vivencias, sentimientos y sueños en mi diario; también inventaba cuentos en un cuaderno. Es una pena que éste no lo conservara.

Según he ido creciendo he continuado con esta afición. Mantengo un diario, escribo en este blog, he inventado cuentos para mis hijos (podéis escuchar uno que compartí en Ivoox aquí) y he redactado muchas hojas que luego he tirado.

Para mí escribir es un placer y una terapia. Escribo porque me gusta y disfruto con ello. Además, hay momentos en los que se convierte en una necesidad. Situaciones complicadas, ideas enredadas, enfados… En esos momentos, parar y plasmar lo que pienso y siento en un papel me ayuda a ordenar mi cabeza y a sacar el bloqueo que tengo. Es una terapia barata y eficaz.

No me preocupa si escribo bien o lo hago mal, no aspiro a publicar un libro. Escribo lo que me sale de dentro sin muchas florituras (apenas repaso y corrijo). Me identifico perfectamente con la frase de Isasaweis “escribo como me nace”.

Texto: Raquel Reguero

HABITO III: ORDEN

HABITO II ORDEN

 

Hoy os cuento otro hábito que me hace sentir bien: Tener la casa limpia y recogida. Para ser sincera, no me gusta limpiar y ordenar (el acto en sí me parece cansado y aburrido) pero el resultado del orden y la limpieza me da sensación de paz, tranquilidad y buena energía.

Hace tiempo dedicaba los sábados a la mañana a limpiar, durante la semana solo trataba de dejar cada cosa en su sitio después de usarla para mantener el orden. Ya os conté aquí  que no me gustan las cosas fuera de su sitio.

Luego, decidí dejar los fines de semana libres para dedicarlos a otras actividades más familiares y divertidas, así que cada día de la semana dedicaba unos minutos a una estancia de la casa. De esta manera, para el sábado ya había pasado trapos, bayetas, escobas y fregonas por todos los lados.

Actualmente, concentro en dos días la limpieza de la casa. Mis obligaciones y horarios me permiten hacerlo de esta manera y así me funciona muy bien. No me da la sensación de estar limpiando todo el rato, como me pasaba cuando lo hacía todos los días, y sigo teniendo los fines de semana libres.

Da lo mismo la fórmula que utilices. La mayoría de las veces está condicionada por los horarios de trabajo o del cole de los niños. Lo importante es que no haya demasiado polvo en los muebles, te veas reflejada en el espejo, no haya migas por el suelo y cada cosa esté en su sitio.

De esta manera es como yo disfruto de mi casa. Seguro que no es la más grande y posiblemente no se la más bonita pero, para mí es mi refugio, mi hogar y el lugar donde quiero estar.

Texto: Raquel Reguero

HABITOS QUE ME HACEN SENTIR BIEN (II): EJERCICIO FISICO

HABITOII

 

Ya os hablé de mi hábito de leer aquí. Siguiendo con los hábitos que me hacen sentir bien, hoy quería compartir el hábito del EJERCICIO FÍSICO.

El ejercicio físico que yo realizo es muy moderado. Para aquellos que seáis asiduos al gimnasio o grandes corredores os parecerá ridículo. Se limita a caminar 45 minutos a paso ligero tres días a la semana y pedalear 25 minutos esos mismos días sobre la bicicleta estática.

A pesar de no ser una gran deportista, los beneficios que he obtenido practicando este ejercicio han sido notables. He mejorado físicamente y, sobre todo, animicamente. El caminar al aire libre me permite despejarme y hace que vea las cosas desde distinta perspectiva. Me abre la mente y me hace sentir más animada y contenta. Me enfrento al día a día con otra actitud. Lo considero muy buena medicina y sin efectos secundarios adversos.

He de reconocer que me costó varios intentos establecer este hábito ya que soy muy perezosa para trabajar el cuerpo. Lo conseguí centrándome en los resultados que obtenía. En los resultados de satisfacción y bienestar que me producía esa práctica. La pereza es cuestión de segundos, una vez que me pongo en marcha todo fluye.

Cuando camino trato de centrarme en el momento presente: en lo que veo, lo que huelo, lo que oigo, lo que siento… Así lo disfruto conscientemente.

En la bicicleta hago todo lo contrario. Al ser una bicicleta estática me resulta aburrido poner el foco en el presente, así que aprovecho para mirar correos o videos en Youtube.

Cada uno debe buscar su estrategia y su deporte.

Texto: Raquel Reguero

HABITOS QUE ME HACEN SENTIR BIEN (I): LEER

leer

Se me ha ocurrido escribir sobre varios hábitos que tengo que me ayudan a sentirme bien. Os los iré contando en distintas entradas por si pueden daros alguna idea. Voy a empezar con el hábito de LEER.

Desde pequeña me ha gustado mucho leer y he leído siempre que he podido. Mi madre cuenta una anécdota al respecto de cuando yo era niña:

“En clase os decían que leyerais lo que os gustara. La única condición era que teníais que entregar un resumen a la profesora cada vez que acababais un libro. Tú le llevabas un resumen casi todas las semanas hasta que un día volviste del colegio muy enfadada. Resulta que la profesora te había dicho que hacías trampas: o te estabas inventando los resúmenes o los copiabas de la contraportada del libro. Era imposible que leyeras tanto.

Tenías tal disgusto que fui donde ella para decirle que no mentías. Que leías todos esos libros porque te gustaba muchísimo. La profesora te pidió perdón y seguiste leyendo y entregando resúmenes semanales.”

He continuado con esa afición a la lectura desde entonces. Lo dejé un poco abandonado durante la época universitaria ya que tenía tanto que leer por obligación que en mi tiempo libre prefería hacer otras cosas. Después lo retomé.

Ahora mismo leo todos los días. Leo por puro placer. Es mi momento de desconexión. Cuando me acuesto, por lo menos leo 30 minutos y eso me permite descansar a pierna suelta, como suele decirse. Por muy tarde que sea, ese momento es algo vital para mí.

Así que si voy a dormir fuera de casa, no puede faltarme un libro junto al pijama y el cepillo de dientes.  ¿Me recomiendas alguno?

Texto: Raquel Reguero.

EL TRICICLO

triciclo

Utilizo mucho las metáforas para explicar a los demás lo que pienso y para conversar conmigo misma. (Si, yo también hablo sola)

Una metáfora que uso es la del triciclo. El triciclo es mi vida con sus tres ruedas: mis hijos, mi marido y el trabajo. Trato de cuidar de las tres ruedas porque cuando alguna pincha el camino se complica.

Hubo un momento de mi vida en que las tres ruedas estaban pinchadas, así que sentía una gran cuesta arriba y no sabía qué rueda arreglar primero porque los clavos eran grandes y un simple parche no solucionaba el problema.

En esas estaba, subiendo la rampa con el triciclo en los hombros (aquello no rodaba), llorando de cansancio e impotencia cuando paré en seco. Paré y escuché una vocecilla que venía de mi interior y me preguntó: “Las ruedas son importantes para que el triciclo ande. Pero, ¿qué más necesitas?” La respuesta vino clara a mi mente: “Un conductor. Yo soy la conductora de mi triciclo y estoy tan preocupada por las ruedas que me he olvidado de mi.” Fue toda una revelación.

¿Cómo puedes cuidar bien de tus hijos sino te cuidas tú primero? ¿Cómo puedes conseguir un ambiente agradable con tu pareja sino te sientes bien contigo mismo? ¿Cómo puedes disfrutar en tu trabajo sino tienes fuerzas para levantarte de la cama?

Recuerda que tú eres el conductor de tu vida. Es importante que el vehículo esté en buenas condiciones y es indispensable que el conductor esté en estado óptimo para hacerlo andar.

Texto: Raquel Reguero

HERRAMIENTAS PARA SER OPTIMISTA

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Como ya te comenté aquí, si quieres ser más optimista solo tienes que cambiar tu forma de pensar. Hay dos herramientas que te pueden ayudar:

1.- DISTRACCIÓN. Se trata de pensar en otra cosa. Cuando te das cuenta de que estás teniendo un pensamiento pesimista, STOP. Para y piensa en cualquier otra cosa que te resulte agradable. Al parar el pensamiento negativo, rompes la rueda.

2.- DISCUSIÓN. Es un método más duradero que la DISTRACCIÓN y requiere un poco más de trabajo por tu parte. Se trata de comprobar que tus creencias son ciertas. Para esto pregúntate:

  • ¿Cuáles son las pruebas objetivas que validan esa creencia? ¿Qué hechos objetivos tienes para pensar así?
  • Busca todas las causas que hayan podido contribuir a la situación negativa que estás viviendo. (Generalmente nos quedamos solo con la primera que se nos ocurre y suele ser negativa y exagerada)

La DISCUSIÓN la puedes practicar tú solo o con la ayuda de otra persona que te escuche y te guíe en las preguntas. También puede ayudarte a avanzar si te quedas bloqueado.

Aviso importante: Cuando estés trabajando con la DISCUSIÓN pregúntate si es útil para ti pensar en eso precisamente es ese momento. Si la respuesta es NO, entonces recurre a la DISTRACCIÓN y ya volverás a la DISCUSIÓN en otro momento más adecuado.

Te facilito estas dos herramientas porque parece que ser pesimista es algo terrible y algunos quieren cambiarlo. Pero muchas veces olvidamos que los pesimistas son más tristes pero también más juiciosos. Juzgan con mayor precisión qué cantidad de  control disponen. Los optimistas creen que ejercen sobre las cosas más control del que en realidad tienen.

Precisamente por sus diferencias es muy interesante, si queremos tener un grupo equilibrado, tener varios pesimistas y varios optimistas juntos. Lo que realmente sería terrible es que todos fuéramos pesimistas u optimistas.

Texto: Raquel Reguero