Salud en lxs mayores, perspectiva de género.

 

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Realizando una investigación sobre envejecimiento activo, me he encontrado con el dato de un estudio que decía que el 55 % de los hombres mayores de 65 años decían que tenían buena salud, frente al tan solo 37% de las mujeres mayores de 65 años.

Un resultado que me ha hecho recordar que la perspectiva de género es transversal, y que sería interesante analizar este dato desde esta perspectiva.

¿ Es casualidad que las mujeres digan tener peor salud que los hombres? ¿ Corresponde con la realidad? O tan solo refleja la diferencia cultural, de valores, los esteriotipos que hemos recibido hombres y mujeres? ¿ Los hombres no lloran? ¿No se quejan? ¿Está igual visto que los hombres y que las mujeres se quejen de su situación? ¿La queja es una característica sólo de las mujeres? ¿Tienen las mujeres mayor visión de cuidado y autocuidado? ¿Tiene esto algo que ver con la consciencia de la propia enfermedad? ¿ O realmente las mujeres y los hombres sentimos el dolor de forma diferente tal y como reseñaba este artículo?

La conducta, los pensamientos y los sentimientos vienen condicionados también por los roles y valores asignados a cada género.

Texto: Judith Reguero

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CÓMO MANTENER LA CAPACIDAD DE COMUNICACIÓN AL HACERNOS MAYORES

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La entrada de hoy va dirigida a las personas mayores y sus familiares. En los más de cuatro años que me dediqué a dinamizar un curso/taller de prevención de la dependencia, siempre comenzaba el curso preguntando a los participantes qué consideraban que era el envejecimiento. En todos los grupos  recibí la misma respuesta: la pérdida de todas las capacidades. Bajo mi punto de vista el envejecimiento es mucho más que eso (ya lo comentaré en otro post), sin embargo es cierto que una de las características del envejecimiento es la pérdida de las capacidades: físicas, sensoriales y cognitivas.

Cuando hablamos de deterioro cognitivo nos suele venir a la mente los conceptos de memoria y atención. Y aunque esté relacionado con esto, hoy quiero hacer énfasis en la pérdida de la capacidad de comunicación, en el lenguaje.

A medida que nos hacemos mayores nos cuesta más comunicarnos, encontrar las palabra adecuadas para expresar nuestras ideas, pensamientos o deseos.

Estos son algunos signos del deterioro en el lenguaje:

  • Dificultad para encontrar palabras o cambiar una por otra.
  • Invención de palabras.
  • Dificultad para la expresión.
  • Reducción significativa de cantidad y calidad de conversación.
  • Decir cosas sin sentido.
  • Falta de atención en la conversación.
  • Malinterpretación.

Si tenemos un familiar mayor debemos comprender que es normal que su capacidad de comunicación también sufra un deterioro. En función del tipo de deterioro (leve, moderado o grave) nuestra actitud deberá cambiar con el fin de mejorar la comunicación verbal. Escoger palabras sencillas, frases cortas, evitar hablar como si fuera un bebé, repetir cuantas veces sea necesario, etc son algunos de los consejos que nos dan los especialistas.

Sin embargo, ¿Cómo podemos mantener o mejorar nuestra capacidad de comunicación? Pues como casi todo en esta vida es practicando, estos sencillos ejercicios pueden ayudar:

  • Si eres una persona que vive sola, intentar fomentar las relaciones. Comunicarse con familiares y amistades por teléfono; acudir a alguna actividad que se realice en grupo.
  • Leer es una actividad que se aconseja con el fin de no perder vocabulario.
  • Realizar crucigramas y sopas de letras. (Con estas actividades también trabajará la memoria y la atención).
  • En los talleres yo siempre aconsejaba a los y las participantes escribir un diario, (actividad con la que trabajarás la memoria, la atención la psicomotricidad y el lenguaje). A la hora de escribir tenemos que hacer un esfuerzo en terminar las frases, en ponerlas con sentido, en orden, en buscar las palabras adecuadas, en utilizar sinónimos.

Pongamos en práctica estos sencillos consejos/ejercicios  e intentemos mantener la capacidad de comunicación de nuestros mayores para que sigan vistiendo sus pensamientos.

“ El lenguaje es el vestido del pensamiento” Samuel Johnson.

Texto: Judith Reguero

Fotografía: Nuria Siete

 Si quieres atención personalizada para ti o tu familiar, o perteneces a una institución y deseas un Plan de Intervención no dudes en ponerte en contacto con nosotras.

ABUELOS

ABUELOS

Actualmente, son muchos los abuelos que se hacen cargo de sus nietos mientras los padres están trabajando. Los llevan al colegio, hacen la compra pensando en el menú que más les gusta y conviene a los niños, preparan la comida, recogen a los pequeños del colegio, disfrutan comiendo con ellos o se arman de paciencia dependiendo de las circunstancias, los acompañan de vuelta a las aulas a la tarde y los van a esperar a la salida. Hasta que los padres llegan, todavía hay tiempo de merendar, jugar y hacer los deberes. Incluso llevarlos a alguna clase extraescolar si es el caso.
De lunes a viernes este es el plan de muchos abuelos. A veces elegido y otras veces obligados por las circunstancias. Todas estas actividades suponen una dedicación casi absoluta. Un derroche de amor incalculable. Un intercambio de experiencias más que enriquecedor.
Y después de pensar en todo esto escucho: “Los abuelos malcrían a los nietos”. No puedo evitar hacerme una pregunta: ¿Cómo se sentirán los abuelos que cuidan gran parte del día de sus nietos al oír esta afirmación tan extendida?
Si hay algún abuelo por ahí que nos lee me encantaría saber su opinión. Y si no eres abuelo también.

Texto y fotografía por Raquel Reguero

HAMBRE DE CARICIAS

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Claude Steiner, Doctor en psicología, habla de que las caricias son tan importantes como el comer y el beber para lograr un bienestar. Y estoy de acuerdo. Sin embargo he apreciado que a medida que envejecemos nos acariciamos menos. En mis cinco años de experiencia trabajando con personas mayores, aprecié que lxs mayores apenas se acarician, y que apenas acariciamos a lxs mayores. La gratitud que recibes cuando lo haces es inmensa, como si de verdad tuvieran hambre de ello.

Es triste ver cómo en centros residenciales, la comunicación escasea, más todavía cuando viven personas con deterioro cognitivo. En muchas ocasiones lxs familiares no saben cómo relacionarse con esxs mayores a los que ya no reconocen. Yo simplemente les animo a que les acaricien, les toquen, les abracen, les besen. A que calmen su sed y su hambre.

Texto: Judith Reguero

Fotografía: Raquel Reguero