EN LA ERA DE LAS PANTALLAS

en-la-era-de-las-pantallas

Hace unos años me encontré con una situación curiosa: Cuando castigaba a mi hijo sin ver la televisión (porque yo también he usado el castigo como contaba aquí ) él era capaz de jugar a un montón de cosas sin protestar. Sabía que no podía ver los dibujos animados y ni los pedía. Ocupaba su tiempo en otras actividades.

En cambio, los días que no había restricción era capaz de ver la televisión durante horas y no se le ocurrían más cosas que hace. Parecía otro niño. Daba miedo, como si le hipnotizara la pantalla.

Así que decidí poner un horario limitado para ver los dibujos. Después de hablar con él, juntos llegamos a la conclusión de que a las 19.30 era buena hora para comenzar a ver la televisión siempre que antes estuvieran los deberes hechos y la habitación recogida.

Actualmente, antes de esa hora juega a lo que se le ocurre y no echa en falta la televisión, ni la menciona.

Hay gente que piensa que es una norma muy rígida pero, a mi me ha funcionado para que mis hijos no sean abducidos por una caja conectada a la red. ( con caja conectada a la red amplío el término para referirme no solo a la TV sino también al ordenador, PSP o similares, tablet, móvil…)

¿Te has encontrado con la misma dificultad? ¿Cómo lo has superado?

Texto: Raquel Reguero

EL TRICICLO

triciclo

Utilizo mucho las metáforas para explicar a los demás lo que pienso y para conversar conmigo misma. (Si, yo también hablo sola)

Una metáfora que uso es la del triciclo. El triciclo es mi vida con sus tres ruedas: mis hijos, mi marido y el trabajo. Trato de cuidar de las tres ruedas porque cuando alguna pincha el camino se complica.

Hubo un momento de mi vida en que las tres ruedas estaban pinchadas, así que sentía una gran cuesta arriba y no sabía qué rueda arreglar primero porque los clavos eran grandes y un simple parche no solucionaba el problema.

En esas estaba, subiendo la rampa con el triciclo en los hombros (aquello no rodaba), llorando de cansancio e impotencia cuando paré en seco. Paré y escuché una vocecilla que venía de mi interior y me preguntó: “Las ruedas son importantes para que el triciclo ande. Pero, ¿qué más necesitas?” La respuesta vino clara a mi mente: “Un conductor. Yo soy la conductora de mi triciclo y estoy tan preocupada por las ruedas que me he olvidado de mi.” Fue toda una revelación.

¿Cómo puedes cuidar bien de tus hijos sino te cuidas tú primero? ¿Cómo puedes conseguir un ambiente agradable con tu pareja sino te sientes bien contigo mismo? ¿Cómo puedes disfrutar en tu trabajo sino tienes fuerzas para levantarte de la cama?

Recuerda que tú eres el conductor de tu vida. Es importante que el vehículo esté en buenas condiciones y es indispensable que el conductor esté en estado óptimo para hacerlo andar.

Texto: Raquel Reguero

MOVIL, EDAD O NECESIDAD

movil-edad-o-necesidad

Conversación con mi hijo (9 años) a los pocos días de empezar el curso:

  • Mamá, todos los niños de mi clase tiene móvil. ¿Cuándo voy a tener yo?
  • ¿Todos?
  • Bueno, hay alguno que no ( y empieza a nombrar unos cuantos)
  • Así que “todos” no tienen móvil. Será mejor decir que “algunos” tienen. ¿Qué te parece?
  • ¿Y a mí con cuántos años me vais a comprar uno?
  • ¿Para qué lo quieres?
  • Para llamarte cuando no estemos juntos.
  • ¿En qué momentos estamos separados y quieres hablar conmigo?
  • (Silencio)
  • Cuando estás en el cole, estamos separados. ¿Necesitas entonces el móvil para llamarme?
  • No
  • Cuando estás en el entrenamiento, tampoco estamos juntos. ¿Vas a llamarme entonces?
  • No
  • ¿Cuándo más estamos separados?
  • Siempre estamos juntos.
  • ¿Crees que necesitas un móvil?
  • No

Traté de que mi hijo se diera cuenta de que lo más importante para tener un móvil no son los años que tenga sino la necesidad de él. Un móvil, desde mi punto de vista, no es un juguete aunque muchas veces lo utilicemos como tal.

Por eso intento no juzgar a las familias que dan un móvil a un niño de 9 años. Desconozco sus circunstancias y necesidades. Quizás, por tema de trabajo de los padres, los niños necesitan hablar con ellos a la salida del colegio. Quizás, los niños han empezado a coger el autobús  solos para volver a casa y los padres prefieren ir hablando con él durante el trayecto. Quizás… Hay demasiados “quizás” para juzgar.

Lo que si critico es el uso inadecuado que hacen muchos niños, también adultos, del móvil. Pero esto ya sería tema de otra entrada.

Texto: Raquel Reguero

Fronteras

 

fronteras

A todos se nos llena la boca denunciando la situación por la que están pasando miles de refugiados en las fronteras, llenamos Facebook y las redes sociales compartiendo vídeos de la vergüenza, hablamos en los bares y en las reuniones, criticamos a los políticos y gobiernos: Y Hacemos todo ello con fundamentos suficientes, con razón.

Sin embargo no nos damos cuenta que ese negro que te pregunta cómo llegar a un centro ambulatorio también puede ser un refugiado. Que esa mora que te mira con dulzura en el autobús también puede ser una refugiada; que esa china que te pide ayuda para encontrar una calle también puede ser una refugiada. Que ese palestino que acude a comprar a tu tienda y que no te entiende, también puede ser un refugiado. Que esa venezolana que lleva a su hijo al mismo cole que tú a tus hijos también puede ser una refugiada.

He visto cómo  tratamos en ocasiones a las personas inmigrantes, como les miramos con desprecio, cómo agarramos nuestro bolso, cómo cambiamos de acera, cómo criticamos que tengan acceso a la sanidad y a los servicios sociales, cómo no les queremos de vecinos. Y creedme las personas con condición de refugiados, no van con un cartel en la frente.

Los políticos y gobiernos tienen que hacer muchas cosas para mejorar la situación en las fronteras, en los países de origen y en los países de acogida. Pero nosotrxs también tenemos muchas cosas por hacer, aquí y ahora.

Judith.

HERRAMIENTAS PARA SER OPTIMISTA

herramientas-para-optimismo

 

Como ya te comenté aquí, si quieres ser más optimista solo tienes que cambiar tu forma de pensar. Hay dos herramientas que te pueden ayudar:

1.- DISTRACCIÓN. Se trata de pensar en otra cosa. Cuando te das cuenta de que estás teniendo un pensamiento pesimista, STOP. Para y piensa en cualquier otra cosa que te resulte agradable. Al parar el pensamiento negativo, rompes la rueda.

2.- DISCUSIÓN. Es un método más duradero que la DISTRACCIÓN y requiere un poco más de trabajo por tu parte. Se trata de comprobar que tus creencias son ciertas. Para esto pregúntate:

  • ¿Cuáles son las pruebas objetivas que validan esa creencia? ¿Qué hechos objetivos tienes para pensar así?
  • Busca todas las causas que hayan podido contribuir a la situación negativa que estás viviendo. (Generalmente nos quedamos solo con la primera que se nos ocurre y suele ser negativa y exagerada)

La DISCUSIÓN la puedes practicar tú solo o con la ayuda de otra persona que te escuche y te guíe en las preguntas. También puede ayudarte a avanzar si te quedas bloqueado.

Aviso importante: Cuando estés trabajando con la DISCUSIÓN pregúntate si es útil para ti pensar en eso precisamente es ese momento. Si la respuesta es NO, entonces recurre a la DISTRACCIÓN y ya volverás a la DISCUSIÓN en otro momento más adecuado.

Te facilito estas dos herramientas porque parece que ser pesimista es algo terrible y algunos quieren cambiarlo. Pero muchas veces olvidamos que los pesimistas son más tristes pero también más juiciosos. Juzgan con mayor precisión qué cantidad de  control disponen. Los optimistas creen que ejercen sobre las cosas más control del que en realidad tienen.

Precisamente por sus diferencias es muy interesante, si queremos tener un grupo equilibrado, tener varios pesimistas y varios optimistas juntos. Lo que realmente sería terrible es que todos fuéramos pesimistas u optimistas.

Texto: Raquel Reguero

OPTIMISMO Y PESIMISMO

optimismo

Las cosas ocurren. Tanto las que gustan como las que no. Hay personas que ante las dificultades se crecen, se hacen fuertes y trabajan para salir adelante. En cambio, hay otras que se hunden y lloran su mala suerte. A las primeras las solemos llamar optimistas y a las segundas pesimistas. La diferencia entre unas y otras se encuentra en su manera de pensar.

Las personas pesimistas suelen explicar lo que les sucede en términos de “siempre” o “nunca”. Además, sienten que cuando fracasan en una cosa han fracasado en todo. Y también, se sienten culpables de lo que ha ocurrido.

Los optimistas dan una explicación de lo ocurrido totalmente diferente. Para ellos las cosas suceden “algunas veces” o “últimamente”. Sienten que han fallado en algo concreto pero siguen teniendo ánimos para las demás facetas de su vida y pueden buscar otros responsables.

Este ejemplo puede ayudarte a entenderlo. Imagínate que te echan del trabajo. Si eres pesimista pensarás algo así: “Es que siempre me toca a mí lo malo. Me han despedido porque no valgo para nada. Yo tengo la culpa, si hubiera metido más horas…”

Si eres optimista, por tu cabeza rondará un monólogo parecido a éste: “Últimamente no me va muy bien en los trabajos de atención al público. Los clientes cada vez son más exigentes…”

Ante estas dos formas de pensar tan diferentes es lógico que la forma de actuar también lo sea. El pesimista se quedará en casa lamentándose y el optimista saldrá a la calle en busca de un nuevo trabajo. Probablemente, el optimista tarde menos en encontrarlo ya que es muy extraño que algún empresario llame a la puerta del pesimista.

Por eso, si te gustaría ser más optimista solo tienes que cambiar tu forma de pensar. Hay un par de herramientas que te pueden ayudar. Te las contaré en una próxima entrada. Mientras tanto, fíjate en cuál es tu manera de pensar ante las dificultades que se te plantean en tu vida diaria.

 “La vida es un 10%lo que te pasa y un 90% cómo te lo tomas”

Texto: Raquel Reguero

Ser agradecido

dsc_03071

“Las buenas costumbres no hay que perderlas”, con esa dedicatoria me regaló mi pareja el último cuaderno. Y es que llevaba meses poniendo en práctica la sana costumbre de al levantarme escribir de forma automática tres páginas, tal y como recomendaba el libro “El camino del artista” de Julia Cameron.

Normalmente al escribir de forma automática las cosas que escribes son negativas, la idea es esa, que a primera hora de la mañana saques todo lo malo para quedarte con lo bueno, con lo que te llena de verdad. (El libro recomienda este ejercicio para aumentar la creatividad).

 Sin embargo cuando más disfrutaba era cuando de forma automática escribía tres paginas agradeciendo, agradeciendo a la vida que me ha dado tanto, como cantaba Mercedes Sosa.Si te parece difícil escribir tres páginas, haz la prueba, te sorprenderá gratamente todo lo que tienes que agradecer.

Te aseguro que después de realizar este sencillo ejercicio te sentirás llena de dicha. Y es que realmente tenemos mucho que agradecer.

Un abrazo,

Judith.